Friday, September 22, 2006

Es extraño encontrarse alguna referencia pública de un Parleur (regla de la antigua piratería, proclamada a voces, para interpelar al capitán por alguna injusticia –o lo que pudiera entenderse de ella entre tales individuos-). Es por ello notable el reclamo que hacen los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación –tal se llama el navío-, al perverso filibustero capitán Barba Ján a quien, desde que fue admitido en la Corte, se le puede hallar en condición de cancerbero, cómplice guardián de los secretos mal habidos del Güey Tlatoani (creo que no se escribe así, pero seguro que así se dice), su consorte y buena parte de la Corte –qué para eso lo quieren, digo yo. ¡A quién puede sorprender un corsario en la Corte, si Francis Drake y Walter Raleigh lo lograron y dejaron pavimentado un camino harto fácil de transitar!. Este cuenta ya con la auténtica Patente de Corso que exhibe sin pudor a cada traspié del mandoble resolutivo, a barlovento para justificar la guerra sucia, a sotavento para salvaguardar los intereses de La Banca, y por ahí no faltará un mellado tajo a la ciudadanía al apuntalar el maltrecho mástil de la partidocracia.
La Jolly Roger (que tal es y ha sido el nombre de la bandera de la calavera con las dos tibias atravesadas) hondea fulgurante e invicta en los patios de lo que fue la egregia Plaza del Volador, infausto sitio elegido para fondear el infame navío. Su capitán, feroz bucanero determinado a servir al dicho Güey Tlatoani, ha decidido tomar para sí el manejo del contenido de los once cofres (en forma de metafóricos fideicomisos), y ni el Parleur, ni el griterío de la plebe le harán cambiar de parecer, pues para ello tiene y mantiene su letter of marque (Patente de Corso) expedida por el gobierno de su real majestad, y es ésta de curso legal. Que si no lo fuera él mismo Barba Ján la haría tal.
Esa fue la actitud de los tales al meterse inquinas y zancadillas por los fondos de los fideicomisos, más ahora, en plena disputa por la patria, esta nave siniestra, se prepara para validar con resolutivos a modo (como la negación de la verificación ciudadana propuesta por civiles de a pie, del resultado electoral), la infausta Ley Televisa, la pederastia promovida y cobijada desde las atarjeas del poder, para que se emita cruel sentencia contra Lidya Cacho…
Amén de que, como Tribunal de Instrucción, al menos eso dice la Constitución (que hoy parece más pieza de museo, o vil servilletero del poder), debieran iniciar una investigación de oficio por la perniciosa y anunciadora de tragedias, reunión que se llevó a cabo en el Hotel Four Seasons, dónde otros piratas, filibusteros de los de a de veras, dueños del señor “mercado” -¿nunca han escuchado hablar de que se espanta el mercado, o de que hay que esperar la opinión del mercado…?-, pues estos que se reunieron con Forbes, son los meros ojales padres del mercado-, ¿acaso los frenaría el conflicto de interés para ser funcionarios públicos del pelele?, Tellez Kuenzler, qué ya fue bucanero con Salinas de Gortari (como secretario de Energía nada menos), y de ahí brincó a la trasnacional Carlyle, que junto con la empresa Hailburton (propiedad de Dick Chaney, el de Bush), han promovido la guerra en medio oriente para quedarse con el petróleo –¿será que ahora que Forbes forma gabinete del pelele, Carlyle y Hailburton se harán de petróleo mexicano en sus alegres cuentas?, ¡Si los dejamos!, dijo el otro…
Bueno, pues ya decía yo que, constitucionalmente el perverso barco de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ya debiera, con su capitán Barba Ján (Azuela) a la cabeza, haber iniciado una investigación de oficio contra Luis Tellez K (Carlyle), Alfredo Elías Ayub (Pemex), Fernando Chico Pardo (Grupo Aeroportuario del Sureste, ex socio de Cabal Peniche), Eduardo Pérez Motta (COFECO gobierno Federal), Eduardo Solórzano (Wall Mart), José Manuel Agudo Roldán (Su Casita Hipotecaria –que amenazó a sus clientes con quitarles la casa si votaban por AMLO), Carlos Slim (¿les suena? ), y otros malandrines de alzacuellos, peluquín y amanerados que hurtan a soga y cuchillo los bienes de la nación, y sin dejo alguno de desasosiego, desde su árbol de moras, nos miran a todos y todas que apesadumbrados los observamos como se lanzan dentelladas y desplantes…
Son estos los que dicen que la Constitución es una monserga, que los héroes nacionales son gentuza, que la Constitución esta redactada con los pies, que somos nacos, que merecemos su desprecio como ciudadanos, que sus votos si cuentan y los nuestros no… y son los mismos filibusteros perversos que levantan la ceja y atildan el tono para gritar a voz en cuello su espanto y alerta por los miles de pequeños bajeles y barcazas de la resistencia civil que asedian sus puertos de hurto y maniobras, y que se dicen ofendidos por que hemos mandado al carajo a sus viles instituciones...

manitas negras
¡nunca se raja!
PD: Más adelante haremos un acercamiento al lenguaje de los fillibusteros, y sus asaltos del subconciente...
www.radiovulgocracia.com.mx "toda la voz..." ¡Escúchanos!

1 comment:

Pomponio said...

Orale mis piratas de Mompracem! Orza la banda! Aprestad los prahos y al abordaje que derrocaremos al espurio sultan del Assam, Suyodhana!