Friday, September 22, 2006

La Propuesta de la CND para el Sector Energetico Mexicano



Viva el general Cardenas panazis apatridas!











Propuesta Alternativa para el Sector de la Energía en México elaborada por trabajadores, especialistas y organizaciones sociales

Comité Nacional de la Energía

El Comité Nacional de la Energía agrupa a trabajadores, técnicos y exfuncionarios, de PEMEX, CFE, CLFC, ININ e IMP; así como a investigadores, académicos y organizaciones sociales y comunidades relacionadas con la problemática energética. Sus integrantes hemos elaborado diagnósticos y propuestas para cada una de las empresas e institutos del sector y sus zonas de influencia, cuyo común denominador ha sido su orientación hacia el desarrollo económico y social de nuestro país garantizando la soberanía energética, impulsando el desarrollo industrial, científico y tecnológico, reivindicando los derechos humano laborales de sus trabajadores y el respeto y desarrollo de las comunidades; pero sobre todo hemos denunciado y presentado resistencia en nuestras empresas a las acciones desintegradoras, privatizadoras y de entreguismo a intereses trasnacionales.

Al surgir, coincidimos con la propuesta del compañero Andrés Manuel López Obrador en cuanto opción de gobierno comprometida con la recuperación y desarrollo de las industrias e instituciones del sector como un factor clave para la reconstrucción y progreso de la nación y generación de empleos de calidad. Hoy, la manifiesta ilegalidad con que la oligarquía nos impone su presidente, y que nos anuncia la continuación de las políticas neoliberales que han resultado en dilapidación de recursos nacionales, destrucción de fuerzas productivas y profundización de las penurias de los trabajadores y de la mayoría de la población; nos hace refrendar esa coincidencia y responder con la misma dignidad y patriotismo al llamado para desarrollar una Convención Nacional Democrática en la que se respalde el Programa Básico que entre sus puntos destaca:

1) Combatir a fondo la injusta y humillante pobreza de millones de mexicanos y la creciente desigualdad que impera en nuestro país; y

2) Defender el patrimonio de la nación que es de todos los mexicanos por lo que no se permitirá bajo ninguna modalidad la privatización del petróleo, ni de la industria eléctrica, como tampoco de la educación pública en todos los niveles, ni de las instituciones de salud y de la seguridad social y defender por todos los medios los recursos naturales estratégicos para el bienestar de los mexicanos y la independencia y soberanía de la nación.

Los trabajadores, los investigadores, las organizaciones de la sociedad civil y las comunidades no pretendemos solamente ejercer nuestro derecho a defendernos y a la crítica, sino nuestro derecho a decidir sobre el destino de la riqueza generada socialmente en la producción de recursos naturales y su industrialización y por el rumbo de nuestra nación. En congruencia, nuestra tarea en este gran movimiento nacional, es aportar la información y explicación responsable y fundamentada, al pueblo y sus representantes, de la situación real del sector y presentar propuestas formuladas con riguroso soporte técnico y económico, para armarnos de conocimientos que refuercen la Resistencia Civil Pacífica contra los mercaderes neoliberales, que demuestren contundentemente que el sistema económico social que ellos sostienen solo depara anarquía, saqueo y concentración de riqueza en pocas manos y penurias para la mayoría.

Es así como hemos elaborado una propuesta integral y específica cuyo propósito fundamental sea:

Garantizar la soberanía, seguridad energética del país, el suministro de recursos energéticos, electricidad, materias primas, desarrollos tecnológicos y productos detonadores de cadenas productivas para la obtención del máximo beneficio social y propiciando el verdadero progreso del pueblo de México. Constituir industrias e institutos bajo administración pública, transparentes, seguras, eficientes; y respetuosas del ambiente, las comunidades y los derechos humanos laborales.

Bases de una política energética alternativa para un verdadero desarrollo del pueblo de México

La historia y la práctica neoliberal vigente nos muestran que cualquier solución y alternativa para recuperar y desarrollar el sector de la energía en beneficio del pueblo de México será vana, si no contempla las premisas siguientes:


1. Reestablecer la legalidad constitucional rota por los gobiernos neoliberales al vulnerar flagrantemente lo dispuesto por los artículos 25, 27 y 28 constitucionales en materia energética en los cuales se asienta el mandato de dominio y de exclusividad de la Nación sobre el territorio y el aprovechamiento de sus recursos para su población. La ruptura es cada vez más grave debido al otorgamiento de concesiones encubiertas como contratos de servicio y de permisos privados y desincorporación de actividades que se realizaban bajo administración pública, tanto en la industria petrolera como en la eléctrica. Por lo anterior, deben derogarse las reformas inconstitucionales a la legislación petrolera, eléctrica y de fuentes renovables; cancelar todos los permisos privados en materia petrolera, de gas (transporte, distribución y almacenamiento) y generación de energía eléctrica; cancelar las concesiones encubiertas como los Contratos de Servicios Múltiples; y revisar el sistema de franquicias a las gasolineras. Pero sobre todo desenmascarar la falacia de las reformas estructurales privatizadoras ahora encubiertas como “prioritarias”.

2. Orientar los objetivos, las actividades y la riqueza generada por el sector, particularmente de la renta petrolera, mediante su administración pública, para construir una economía que soporte un proyecto alternativo de nación que propicie el desarrollo social; así como un desarrollo energético e industrial integrado y subordinado al desarrollo nacional. La industria nacionalizada no puede ni debe, reducirse a simples criterios mercantiles y menos, para seguir alimentando las arcas de oligarcas nacionales, banqueros extranjeros y mucho menos fuente de saqueo de trasnacionales.

3. Explotar racionalmente los recursos naturales energéticos renovables y no renovables que son propiedad de la Nación, no del Estado ni menos de los gobiernos en turno. A este respecto, es preciso un Programa Nacional de Energía que incluya el desarrollo de fuentes renovables, así como los correspondientes Plan Nacional de Hidrocarburos, Plan Eléctrico Nacional, diversos programas estratégicos, así como la aplicación estricta de Reglamentos de Trabajo que garantice el óptimo aprovechamiento de los recursos y la infraestructura, mediante la aplicación de las mejores prácticas.

4. La evolución del sector de la energía debe planearse con una visión integral, de largo plazo y sustentable. Esto significa complementariedad y sinergia de sus industrias e instituciones, por ejemplo en la solución de la demanda nacional de electricidad; la cimentación de la seguridad energética del país (en virtud del carácter no renovable de los hidrocarburos, la crisis energética mundial y el cambio climático global) con base en la diversificación y la transición hacia nuevas fuentes energéticas; así como, el desarrollo regional y la participación y fomento de proveedores nacionales de bienes y servicios.

5. Debemos retomar el impulso de la investigación científica y aplicada y el desarrollo tecnológico, en oposición al papel de “seguidor tecnológico” que nos asignan los funcionarios neoliberales asesorados por trasnacionales y a la deformación de los entes de ciencia y tecnología nacionales hoy convertidas en oficinas de fomento de negocios. Por tanto es indispensable la creación y desarrollo de instituciones de investigación científica y tecnológica bajo la rectoría del Estado, quien debe garantizar su funcionamiento fortaleciendo su infraestructura y la formación y desarrollo de recursos humanos; ofreciendo especial atención a las aplicaciones de fuentes alternas de energía.

6. Reorganizar todo el proceso de trabajo energético con base en la intervención de los trabajadores en la planeación, dirección, y desarrollo de las empresas del sector, a través de Consejos de Administración de las paraestatales, Comisiones de Higiene, Seguridad, Productividad y Calidad en cada centro de trabajo, grupos de capacitación y auditorias técnicas, de seguridad y calidad; pues ellos constituyen el sector con mayor dominio de los procesos y la fuerza económica y social organizada y disciplinada que garantiza la defensa contra intereses privatizadores y la construcción de una sociedad sin explotación. Lo anterior no será posible si no se erradican las mafias y controles charros que en complicidad con la administración de las empresas, los funcionarios de la Secretaria del Trabajo y Gobernación, perpetúan la enajenación del trabajador e impiden la libertad sindical y participación que libere el potencial técnico, solidario y creativo de decenas de miles de trabajadores de la energía.

7. Participar formalmente de los planes y proyectos de integración energética y económica con las naciones de América Latina y el Caribe que avanzan en la constitución de un proyecto democrático, de cooperación y complementariedad para el desarrollo de sus pueblos y para hacer realidad el derecho de la humanidad a la energía y de este modo, hacer frente a la política depredadora e injusta de las multinacionales y la hegemonía de los Estados Unidos impuesta mediante el Acuerdos de Libre Comercio y reformas estructurales.


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