Monday, September 18, 2006

Regalando Pemex 001

Esta informacion ya es viejita pero es importante porque ilustra como los cristeros estan regalandole el patrimonio nacional al extranjero.

http://www.unios.org.mx/as134/pags/negociosucio.htm

Negocio sucio de Fox en PEMEX Canturrea alegre la adivinanza: “¿Qué es, qué es, que cuanto más le sacas más grande es?”, y el aguzado augur, sin dudarlo, contesta: “el agujero”.

Al tenor del acertijo, el gobierno de Fox se ha empeñado con singular denuedo en hacer más grande el hoyo de las finanzas de Pemex, esa empresa aún (¿) “de todos los mexicanos”, que aporta al erario la tercera parte de sus ingresos. Decidido a cumplir sus compromisos de campaña, no con los electores mexicanos sino con los “amigos” que le brindaron apoyo en efectivo en su carrera a Los Pinos, Fox ya intentó en tres años consecutivos llevar a la práctica la “reforma estructural” en materia de energía, que en lenguaje llano consiste en privatizar la petrolera nacional y las dos empresas eléctricas mexicanas, arguyendo la necesidad de inversión en tales entidades y con el amago de que no hacerlo “cancelaría las oportunidades de desarrollo” del país.

Dice Fox que la inversión privada es indispensable en el sector energético, porque el gobierno carece de recursos para financiar ese gasto, pero no ha convencido al Poder Legislativo, y sus reiteradas intentonas no han rendido los frutos jurídicos por él esperados. Pero no lo arredran tales obstáculos, ya que encontró otro camino abierto para actuar al margen de la ley: los llamados contratos de servicios múltiples (CSM) anunciados en junio de 2002 por el director de Pemex, Raúl Muñoz Leos, quien en agosto pasado explicó que ese modelo de contratación sólo concentraba en un documento, y una empresa, trabajos que antes se encargaban a varias compañías.

En 1940, dos años después de la expropiación, el entonces presidente Lázaro Cárdenas autorizó que empresarios mexicanos participaran en obra pública, en la construcción de plataformas y demás infraestructura de la industria petrolera; Manuel Ávila Camacho aprobó, incluso, la inversión extranjera en la materia, y con ella, tecnología para el sector; y Miguel Alemán admitió la contratación de empresas privadas para obras que hasta su administración habían sido concesionadas sólo al sindicato petrolero. Muñoz Leos dijo que con el nuevo modelo, esos trabajos se adjudican a una sola empresa, que se compromete a realizar la inversión y hacer las instalaciones correspondientes con “tecnología de punta”, sin costo para Pemex, y que al término de la concesión todo quedará como patrimonio de la paraestatal.

Lo que no dijo —documentado en los CSM que entregó al Senado y sirven de base para las demandas penales entabladas contra Pemex y las concesionarias— es que esos convenios se suscriben por 15 y 20 años, y pueden ampliarse. Tampoco aclaró que las concesionarias operan exentas de pagar el IVA, que correrá a cargo de Pemex.

Al recibir Fox la Presidencia, las reservas probadas de hidrocarburos del país alcanzaban para 20 años, pero al término de su primer trienio, las reservas se han reducido a la mitad. Antes del cuarto informe de Fox, el gobierno federal echó las campanas al vuelo con el anuncio de la existencia de grandes mantos petrolíferos en el Golfo de México, lo que duplicaría la reserva (se supone que otra vez a 20 años), pero Pemex desmintió la versión: no se tiene ninguna certeza de que haya más petróleo. En tal lógica, cuando las concesiones se agoten igual ocurrirá con las reservas y México quedará sembrado con inservibles restos de maquinaria.

Uno de los más enjundiosos detractores de los CSM, el senador priista Manuel Bartlett, señaló que Pemex “ha tenido desde hace muchos años inversión privada y extranjera para muchas actividades”, pero “no necesita entregar sus reservas como lo están haciendo a través de los CSM”, que ya son una virtual apropiación, ya que son empresas explotadoras. “Hay que impedir que sigan entregando los recursos de la nación”, dijo.

La comisión legislativa que analizó el CSM firmado con la petrolera española Repsol encontró que, en forma velada, se le concede permiso para exploración, explotación y procesamiento de hidrocarburos, actividades constitucionalmente reservadas al Estado mexicano. El velo es una simple sustitución de términos: a la exploración se le dice “búsqueda”; a la explotación, “obras de desarrollo y mantenimiento”; “entrega diaria”, a la extracción cotidiana de gas; “cantidad mínima diaria”, a la producción solicitada; “capacidad de entrega diaria”, a la capacidad de producción, y a una planta de procesamiento de gas, “control de puntos de condensación”.

En la tercera semana de agosto, un juez de Distrito en Materia Civil dio entrada a la demanda de los senadores priistas para que se declare nulo el contrato con Repsol, lo que sirvió a los legisladores para saltar contra los CSM firmados por Pemex con empresas brasileñas, argentinas, japonesas y otras supuestamente mexicanas, convenios en esencia similares al de Repsol. Según la comisión legislativa, los CSM son violatorios de los artículos 27, 28 y 29 constitucionales y diversos preceptos de la Ley de Obras Públicas, motivo suficiente para declarar su nulidad, posibilidad que asusta a funcionarios de Pemex y a Fox, quienes advierten que la medida “desalentaría” la inversión en el sector y propiciaría que las concesionarias reclamaran onerosas indemnizaciones por incumplimiento de contrato, sin admitir que convenios nulos no obligan compromiso.

Según Bartlett, de seguirse a fondo el proceso jurídico, habría funcionarios públicos y empresarios que tendrían incluso cargos penales. A la fecha, con tres bloques de licitaciones de CSM adjudicadas en poco más de un año, las petroleras extranjeras operan en la Cuenca de Burgos, en “varias zonas con reservas probadas y en franca producción”, como los bloques Reynosa-Monterrey, El Cuervito y El Fronterizo; Pirineo y Monclova, (actualmente en proceso de licitación), y en espera de convocatoria a usufructo otros como Ricos, Corindón-Pandura y Olmos.

De toda la inversión, Pemex no verá un centavo en sus arcas, pero estará obligado a pagar a Hacienda el IVA correspondiente a las actividades de las concesionarias, que además tienen la facultad de contratar subsidiarias sin intervención de la paraestatal. Pérdidas sobre pérdidas, éstas se suman al más de 60% de sus ingresos que debe entregar al fisco por concepto de diversos impuestos con destino al financiamiento del gasto público.

Mientras las empresas foráneas hacen su agosto (todo el año) con el gas mexicano, Pemex reconoce que México gastó en 2003 más de mil 526 millones de dólares por importación de gas natural para cubrir un déficit de 20%. Así las cosas, debemos reconocer que, al fin, Fox ha dicho una verdad en su sexenio: “¡Pemex no se vende!”, pero como dijo un analista crítico: “se regala”.

Y Muñoz Leos ha declarado sin empacho que seguirán firmando CSM con la iniciativa privada, pues considera legal cometer ilegalidades desde una posición de poder. Los trabajadores mexicanos debemos impedir la privatización de Pemex y exigir que el juicio de nulidad de los CSM llegue al fondo y que se finquen responsabilidades a quienes, al margen de la ley, lucran con la riqueza nacional.

No comments: