Monday, October 16, 2006

¿DONDE ESTA LA JUSTICIA DIVINA?

Su tío Rafael Guízar, canonizado ayer, también fue suspendido a divinis en una ocasión

Marcial Maciel aún quiere ser santo, dice especialista en temas de la Legión
ARTURO CANO

Una familia veracruzana con reliquias del obispo Rafael Guízar y Valencia asistió a la ceremonia en el Vaticano en la que el prelado fue canonizado por el papa Benedicto XVI

El obispo Rafael Guízar y Valencia es santo desde ayer. Uno de los interesados en asistir a la ceremonia de canonización era sin duda su sobrino, Marcial Maciel Degollado, fundador de la Legión de Cristo.

En Roma nadie habló de que alguna vez Guízar fue suspendido a divinis del ejercicio sacerdotal. Fernando M. González, autor del más documentado libro sobre los legionarios e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de Mécxico (UNAM), lo planteó así, días antes del acto de canonización:
"Si Maciel logra asistir a la ceremonia su mensaje va a ser muy claro: 'Si a mi tío le pasó y ahora es santo, es cuestión de paciencia, esperar que muera este Papa, ser restituido con todos los honores y poder ser santo."

Seguramente Maciel sabe que no le tocaría en vida, pero está empeñado en no dejarse ganar por su competencia, el Opus Dei, que logró la canonización de su fundador , Josemaría Escrivá de Balaguer, en un proceso fast track de menos de 20 años.
"Lo menos que espera la Legión en la bolsa de valores simbólica es que su fundador sea santificado igual de rápido" que Escrivá.

La historia se remonta a 1907, cuando Guízar fue suspendido por el obispo de Morelia por una acusación "al parecer injusta". Cuando un seminarista confesó haber sido el autor de una carta difamatoria recibida por el obispo, el tío de Maciel fue restituido en sus funciones.
Y ahora es santo, en gran medida gracias a los empeños de su pariente y la poderosa congregación que fundó.

Pese a que el papa Benedicto XVI decidió en mayo pasado "invitar" a Maciel a retirarse a la vida privada y a dedicarse a los rezos y la penitencia -en una aceptación tácita de los abusos sexuales por él cometidos- los legionarios de Cristo no han renunciado a la defensa de su fundador.
Tras la determinación vaticana, por ejemplo, la socialité Viviana Corcuera, muy cercana a los legionarios, aseveró que Maciel debería pedir perdón a quienes agravió.

Pero su sobrino Alvaro Corcuera, ahora director general de la Legión, ha mantenido una postura que Fernando M. González, autor de Marcial Maciel. Los Legionarios de Cristo: testimonio y documentos inéditos (Tusquets, 2006), resume así: "Gracias a este complot nuestro fundador tiene una nueva corona de espinas, pero va a ser santo".

Hank, Maciel y las elites patéticas
-Para Carlos Hank la política sólo era un instrumento. ¿Es el caso de Maciel?
-Maciel es un auténtico empresario. Para él la religión es una auténtica herramienta para acumular poder y riqueza. Y para ello usa, evidentemente con mucha pertinencia, el discurso religioso.
Muchos factores explican el éxito de la Legión de Cristo entre las elites mexicanas. Fernando M. González se queda con uno: en términos religiosos, la burguesía mexicana es patética. "Acepta un discurso, un recubrimiento discursivo religioso muy elemental, muy poco elaborado."
Las elites mexicanas, sigue González, "están hechas para no pensar en la parte religiosa. Son personas que pueden ser unos tiburones en los negocios, extraordinariamente maliciosos, ahí sí piensan estratégicamente. Pero la parte religiosa la reciben con una bobería intelectual notable".

2 comments:

Pomponio said...

Ya hay santo patrono de los pederastas!

caritina said...

Sí, no tiene abuela el cabrón, dice que él quiere también los honores de su pariente.

http://www.jornada.unam.mx/2006/10/16/045n1soc.php