Wednesday, October 04, 2006

PANarcotráfico

Proceso.-1/oct/06.-Ricardo Ravelo.-De esto se trata el libro Los narcoabogados.

A finales de 1996, el abogado y excandidato presidencial Diego Fernández de Cevallos se vio envuelto en un escándalo de dimensiones mayores: se le vinculó con el cártel de Juárez, encabezado entonces por Amado Carrillo Fuentes. En aquella ocasión, una investigación de la CNBV confirmaba que el banco Anáhuac tenía inveriones del narcotráfico y que el dinero provenía de la organización criminal encabezada por el Señor de los Cielos. El involucramiento del cártel de Juárez en operaciones financieras en esta institución bancaria salpicó por igual a empresarios, políticos y abogados, como Rodolfo Zedillo Ponce de León o los familiares del expresidente Miguelde la Madrid, su hijo Federico y su sobrino Jorge Hurtado Horacsitas, a quienes la PGR consideró como los principales estrategasde la cesión del banco Anáhuac al cártel de Carillo Fuentes.
En este complejo entrambado de presunto lavado de dinero del narcotráfico apareció vinculado Jorge Fdo. Bastida Gallardo, un personaje que creció a la sombra del occiso líder de la CTM Leonardo Rdz. Alcaine; este individuo se presentaba en todas partes mostrando su credencial de identificación mas atractiva: la de empresario e inversionista, pero según las autoridades judiciales y hacendarias de entonces, en realidad era el principal lavador de dinero de su consuegro, Amado Carrillo, el capo que había llegado a la cúspide del poder en el cártel de Juárez mediante una traición: asesinando a su amigo y socio Rafael Aguilar Guajardo.
Bastida y Zedillo se unieron en un proyecto para la construcción de un hotel en la Zona Rosa, en el que su presunto socio estaba dispuesto a invertir 9 millones de dólares. Pero la operación se deshizo y el contrato no se firmó, según aclaro tiempo despues Zedillo, quien durante el sexenio de su hermano Ernesto se convirtió en uno de los más prosperos empresarios de la construcción. No había gobernador prisita que se negara a otorgarle un contrato, y así, mediante estas amplias relaciones políticas y financieras, amasó una cuantiosa fortuna. En dicho proyecto también estaría implicado Rodriguez Alcaine, quien tenía una estrecha relación con Bastida Gallardo: ambos eran miembros del Sindicato Nacional de Trabajadores Electricistas, donde se dedicaban a realizar negocios y a obtener jugosos contratos de obras que les dejaban ganancias millonarias. El sindicato y los negocios que fluían alrededor constituían un verdadero botín, de ahí su aferramiento al poder sindical. Pero el negocio principal era, de acuerdo con la información de ese expediente criminal, el lavado de dinero.
El banco Anáhuac era el instrumento ideal para <> las presuntas ganancias del narcotráfico. Para ello Bastida Gallardo se asoció con otros personajes, como Juan Zepeda y los familiares del expresidente De la Madrid. Tiempo después, dentro de un proyecto de construcción de un hotel, se descubrió que Rodolfo Zedillo también estaba realcionado con Bastida Gallardo. El 4 de noviembre de 1996, quedó formalmente constituida la sociedad: se invirtieron 10 millones de dólares y este grupo político y financiero tomó así el control del Grupo Corporativo Anáhuac. De acuerdo con la información de la PGR, por lo menos el dinero invertido por Bastida provenía del cártel de Juárez. Otra parte habría sido producto de un presunto fraude al IMSS. Toda esta operación salió a relucir tras el escándalo que estalló por la intervensión del banco Anáhuac, debido a que uno de los socios de esa institución, José Sanchez Pizzini (cuya fortuna, se dijo, formaría parte de la compra del paquete de acciones que había adquirido en su nueva empresa), era investigado por un millonario fraude con recursos del IMSS. El escándalo estalló a finales de 1996, y como consecuencia del fraude con recursos del IMSS, el grupo Anáhuac fue intervenido por la CNBV. El grupo financiero requería de un defensor de peso completo y lo encontró en Diego Fdz. de Cevallos, el influyente abogado del PAN. Por su parte, Jorge Fdo. Bastida Gallardo requirió la misma asistencia legal para enfrentar las múltiples acusaciones en su contra. El consuegro de Carrillo Fuentes realizó dos pagos al defensor del banco Anáhuac, presuntamente por los servicios contratados, por 995 mil pesos y 2 millones de pesos, respectivamente, que fueron cubiertos con los cheques 76859 y 76860, a nombre de Fernández Cevallos. El dinero, se dijo entonces, era del narcotráfico. El desubrimiento de estos movimientos financieros pronto colocó a Fdz. de Cevallos en el centro de la sospecha. En medio del enredo financiero, derivado de las turbias relaciones de los compradores del banco, el controvertido Jefe Diego-famoso por utilizar su infuyentismo para atraer y ganar casos difíciles en el mundo legal-argumentó que nada tenía que ver con el narcotáfico. Y rápido pretendió desligarse del embrollo con el siguiente alegato: "A mí me solicitaron una intervensión a favor de un grupo financiero, no de una persona física". En su explicación dijo ignorar si existían o no nexos entre Bastida Gallardo y otra persona implicada en actividades delictivas. En este tiempo, aseguró que el grupo Anáhuac "no tuvo ni tiene una responsabilidad al respecto y desconozco cualquier acción o conducta que implique lavado de dinero o narcotráfico". Y con respecto a los cheques firmados por quien las autoridades consideraban operador de Amado Carrillo, dijo en una entrevista; "Lo relativo a mis ingresos le corresponde al físco, y sobre ese particular no tengo nada que informar. Ni si recibí ni si no recibo ni quién expide un cheque ni en donde se deposita...". Sobreexitado, gritó: "Sobre mis ingresos, repito, sólo le reporto al físco, ni a mi mujer...".

No comments: