Sunday, December 17, 2006

Tradiciones


Pavo, Guajolote o Turkey

Por Alicia Garza


El ave conocida como pavo (M. gallipavo) en España y Turkey en los países de habla inglesa es nativa del continente Americano. El nombre se le dio debido a la similitud de ésta ave con la gallina de guinea (Numida meleagris), ave de plumas negras moteadas y cresta roja, procedente de África e introducida a Europa por Turkía. Tanto los Mayas como los Aztecas apreciaban el ave por ser una abundante fuente de comida y la asociaban con el Dios Tezcatlipoca.

El ave a la que llamaban guajolote (Huexolotl en Nahuatl), también conocida como pipila, cócono, total, chompipe y otros, había sido domesticada 1800 años antes de la llegada de los colonizadores, y existían al menos dos celebraciones religiosas anuales en las que se comía el ave. El intercambio del guajolote en los mercados ya era intenso, y según el fraile franciscano Motolinía se vendían 8000 guajolotes cada cinco días.

El guajolote se exportó a España, pero la crianza del ave tardó en producir lo suficiente para satisfacer la demanda de la elite y el precio era prohibitivo; por lo que a principios del siglo XVI, el rey de España ordenó que cada barco que regresara de America tendría que traer al menos 10 guajolotes.

El guajolote se popularizó en la mayor parte del mundo. Posteriormente, al ave se le identificó con la India y en los países que no eran anglo parlantes se le dio el nombre de India o Hindi posiblemente por ser procedente de las Indias, el lugar a donde Colón creyó llegar, o por que eventualmente el ave se exportó a Eurasia, a Europa Oriental y a Africa del Norte a través de la India. A su vez en la India, Brazil y Portugal al guajolote le llamaron Perú.

Trescientos años después de la llegada de los europeos a América, el norteamericano Benjamín Franklin, intentó inútilmente que el guajolote se adoptara como el símbolo patrio argumentando que el animal representaba la abundancia del creador; sin embargo, perdió la batalla. El águila de cabeza blanca, considerada como un ave depredadora en otras culturas, se adoptó como el símbolo patrio de los estadounidenses mientras que el guajolote se adoptó como la comida del día en que los norteamericanos, oficialmente, dan gracias al Señor por su abundancia.

La piñata libertaria

La piñata, arma evangelizadora de los gachupos toma hoy la gracia requerida.

“Dale dale dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino”
Y el diablo caracterizado en la figura de Cupacabras Espurio I aparece contoneándose por el aire fétido neoliberal que infecta nuestras fiestas patrias. Pablito asiendo el palo con fuerza y rechinando los dientes, comienza la cacería del diablo….

“Ya le diste uno, ya le diste dos….”
Pablito no puede esperar por el tercero, en el que verá coronada su valentía (o al menos él así lo pronostica) y se liberarán las frutas y los dulces néctares de nuestra tierra, que pararán a su boca, que generalmente no puede degustar mas que una tortilla con chile.

Sus amigos, con cara de exaltación desmedida gritan “Ya, dale el tercero, rompele el hocico al chupacabras”

Primer pico: la ira de Uro azotando a Oaxaca
Segundo pico: La soberbia de Martha consumiendo el erario público
Tercer pico: La gula de Carstens arrasando con la educación superior
Cuarto pico: La envidia de Cuauhtemoc y los chuchos
Quinto pico: La codicia de la Chuky con sus tentáculos por todo el aparato “desgubernamental”
Sexto pico: La lujuria de la carne infantil y el encubrimiento clerical
Séptimo pico: La pereza de aquel que se solo se sienta en su casa a quejarse

Pabllito y los cuates sienten asco, sienten odio, sienten la presencia del diablo allí colgada del mismísimo árbol del que se cuelgan ellos y juegan a la democracia. Pablito se prepara para el batazo final….toma vuelo y todo su cuerpo se retuerce, se le saltan las venas y sus ojos transmiten terror a los presentes. ¡¡Plaaaaaaaaaas!!

Revienta la piñata y llueven frutas. Pablito derrama alegría de sus negros ojos y se lanza sobre unas mandarinas. Toma la mano de Marianita y le pone un cacahuate. Sus amigos brincan sobre los pedazos de barro que adornan el asfalto. Fiesta popular.

¡Bravo! ¡Bravo! ¡Apaleamos al diablo!