Saturday, January 06, 2007

El Ultimo Tren - Capitulo V

V. De Madrid a Veracruz

En el año de 1913, un año antes de que se desatara la hecatombe, Oskar von Hutier, heredero de una de las familias de mas rancio abolengo de Prusia, habia sido asignado como ayudante del attaché militar aleman en Madrid. Sus obligaciones no eran muy onerosas. Bailes. Saraos. Alguna que otra inspeccion de un regimiento de dragones español. Entre fiestas y ocasiones sociales se aproximo el fatidico verano de 1914 y se anuncio la muerte del archiduque en Sarajevo.

Para von Hutier su vida idilica iba a cambiar el dia que su superior le dio instrucciones de reportarse puntualmente a las siete de la mañana con un tal Capitan de Navio Wilhelm Canaris. No siguieron explicaciones y von Hutier sabia bien que en tal caso no convenia preguntar.

Este Canaris no participaba en las actividades sociales de la embajada. Von Hutier lo habia visto solo una vez y eso solo de paso. Era un misterio. Canaris tenia una oficina en un anexo medio escondido en los terrenos de la embajada alemana. Unos minutos antes de las siete von Hutier se encamino a su cita.

Al estar caminando por el recodo en un sendero del camino al anexo se tropezo de pronto con una mujer. Era esta alta, esbelta, trigueña, y se movia con la gracia y elegancia de una bailarina. La mujer se apresuro a cubrirse la cara con un velo. Von Hutier se disculpo y prosiguio su camino. Años despues, viendo a Greta Garbo interpretar a Margaretha Zelle, mejor conocida como Mata Hari, von Hutier concluyo que solo la Garbo se aproximo a la belleza exquisita con que se habia topado ese dia.

Canaris lo recibio correctamente. Era un hombre menudo, de modales finos, vestido de civil. “Buenos dias, Oberleutnant, me han llegado reportes de que su español es excelente.”

“El estar aqui en Madrid me ha permitido practicarlo mi capitan.”

“Cierto. Su expediente menciona que usted estaba asignado al primero de Uhlans. Esa es caballeria, verdad?”

“En efecto, capitan.”

“Se menciona tambien que usted estuvo brevemente en Mexico.”

Von Hutier se sorprendio. Que otros detalles de su vida sabria este hombre? Sabria tambien que era von Hutier el amante de doña Amalia Corcuera, la esposa de un anciano industrial español?

Siendo un estudiante Oskar habia decidido visitar el salvaje oeste norteamericano de las novelas de Karl May. Por un verano habia viajado por los Estados Unidos. El tren que lo llevaba a California habia parado brevemente en El Paso y Oskar habia estado, en efecto, unas horas en Ciudad Juarez. El viaje lo desilusiono. Ya no habian ni manadas de millones de bufalos ni tribus de indios salvajes. “Solo fue momentaneamente, capitan.”

”Eso tendra que ser suficiente.” Canaris continuo sin misericordia soslayando los detalles de la vida de von Hutier. Su informacion era completisima. Habian detalles que von Hutier habia olvidado. “Me temo que va a tener usted que concluir su relacion con la señora Corcuera. Por dos razones. Primera, no conviene un escandalo a esta embajada. Segundo, tiene usted 24 horas para empacar e iniciar su viaje. Reportese pasado mañana en el puerto de Vigo de donde saldra un vapor que lo llevara a Veracruz.”

“Veracruz? En Mexico? Me estan castigando, capitan?” se atrevio a preguntar von Hutier.

“Si y no. Vera usted. Es evidente que de un momento a otro se detara la guerra.”

“Mein Gott! Yo pensaba que los diplomaticos iban a llegar a una distension!”

Canaris se rio. “Oberleutnant, si tuviera los años que yo he pasado trabajando entre diplomaticos sabria usted que no son exactamente muy imaginativos o intelectuales. No, dejeme decir la verdad. Son unos imbeciles! No, de un momento a otro se va a desatar una guerra horrorosa, en escala industrial, como nunca antes se ha visto. Inglaterra bloqueara nuestros puertos y no tendremos manera de mandar enviados al extranjero. Usted esta aqui en España, el bloqueo no lo afectara ya, habla bien tanto el español como el ingles, es joven y fuerte, sus notas en el liceo fueron pasables, es un jinete excelente y sus superiores le han dado buenas recomendaciones. Por otra parte, su relacion con la señora Corcuera puede causar un escandalo. En fin, considerese a mis ordenes de ahora en adelante.”

“Y que debo de hacer, capitan?” von Hutier ya adivinaba. “Sere acaso un espia?”

Canaris suspiro. “Esa palabra tiene connotaciones indecorosas. No, oberleutnant, considerese usted un agente del gobierno imperial. Si, tal vez se necesite que espie o tal vez se requerira que haga un asesinato. Es un trabajo interesante, ja ja! Por el momento lo necesito en Mexico. Reportese con el profesor Lindemann en la embajada de Alemania en la Ciudad de Mexico. El le dara mas instrucciones. Y no, no se atreva a preguntarme que pasaria si se rehusa. Como dije, la embajada no quiere escandalos. El marido ya presento una queja. Es un hombre muy influyente en el gobierno español. Las calles de Madrid son muy peligrosas. Me entiende?”

“Zu befehl, Herr Kapitan!” contesto von Hutier saludando antes de retirarse.

“Ah, oberleutnant,” añadio Canaris, en sus manos estaba una fotografia de la Corcuera, “ni siquiera piense tampoco en tener un ultimo encuentro con ella. Lo estaremos vigilando. Mañana anunciaremos que usted ha regresado a Berlin. Por cierto, no lo culpo. Tiene ud. un gusto excelente en las mujeres.”

“Ud. tambien capitan,” dijo von Hutier sin pensar. “Vi a la morena que lo visito antes. Guapisima!”

Canaris palidecio. De inmediato encañono a von Hutier con una Luger. “Oberleutnant, si ud. menciona a esa mujer otra vez me temo que tendre que hacerlo matar. Olvide su cara? Entiende? No existe! Es una orden!”

Diez dias despues, von Hutier se encontraba abordo de un vagon del ferrocarril mexicano cruzando los llanos de Apam. Amanecia. Habia un camino bordeando la via del tren. A lo largo de este se podia ver una columna militar nutrida. Incluia caballeria, artilleria, infantes y tambien, cosa curiosa, muchas mujeres y niños.

“Porque esta esa columna ahi?” le pregunto al conductor. “Es por lo menos un regimiento.”

“Son los federales, señor, los estan licenciando y van a entregar su equipo. De seguro oyo usted que el gobierno del general Huerta ya cayo? El pelon se juyo al extranjero.”

“Si, claro, algo me informaron en Veracruz.”

“Pues andese con cuidado, señor,” continuo el conductor. “Los rebeldes ya habran entrado a la Ciudad de Mexico para cuando lleguemos. Quien sabe que clase de desmanes vayan a efectuar. A nosotros ya nos an asaltado el tren cinco veces. Francamente, los civiles ya estamos hartos de tanta pelea. Ojala que finalmente haya un gobierno que ponga orden.”

Von Hutier observaba la columna. Los soldados estaban vestidos de mil maneras. Algunos portaban solamente calzones blancos. Otros se veian bien uniformados con cascos Sarakoff o kepi y sacos de corte militar. Aparentemente la moda era usar cananas en cruz. Iban descalzos, usaban huaraches, o finas botas de montar. Casi todos parecian ser indigenas aunque tambien se veian algunos criollos, primordialmente entre los oficiales. El equipo que portaban era una mezcolanza anarquica. Von Hutier identifico unas verdaderas piezas de museo, incluyendo lo que creyo eran unos cañones Napoleon dejados tal vez por la expedicion francesa. Pero tambien habian algunas ametralladoras y howitzers modernos. Las montas de la caballeria se veian tan flacas como los jinetes. Sin embargo, von Hutier pudo percatarse de la manera experta en que los jinetes montaban. Subian y bajaban por cerros y cañadas que en Europa ni los cosacos se hubieran atrevido a intentar. Mas que flacos, concluyo von Hutier, tanto los caballos como los jinetes son correosos y todos han de estar medio locos. Y pululando en toda la columna estaba una nube de mujeres, algunas con criaturas amamantando, cargando pesados itacates o moliendo maiz. Aparentemente eran las esposas de los soldados. A sus narices llego un tufo exotico. No era tabaco. Mas tarde lo identificaria como cannabis. Mas bien parecia un espectaculo oriental, el ejercito de algun rajah de la India. Solo faltaban los elefantes y camellos.

“Estos son los federales? Y como seran los rebeldes? Y si los van a licenciar,” penso von Hutier, “a que se van a dedicar? Algunos parece que solo saben hacer la guerra. No veo a esta gente detras de un mostrador despachando maiz.”

En la estacion lo recibio un mexicano joven y morenisimo que sin embargo tenia ojos claros y hablaba aleman. “Oberleutnant? Mi nombre es Oton Chavez Kurtz. Soy ayudante del profesor Lindemann.” Chavez iba vestido a la manera que luego von Hutier sabria se le denominaba catrin. Era un mestizo, hijo de alemana, y rapidamente se apalabro con un cargador para llevar el equipaje de von Hutier. Ambos empezaron a hablar en español para no atraer atencion.

La estacion estaba atiborrada de gente. Habian indios con costales de maiz y jaulas con gallinas, militares de todas las graduaciones, algunos extranjeros, comerciantes, gitanos, leperos, etc. Pero tambien habian grupos de gente elegantemente vestidos. “Porque hay tanta gente aqui?”

“Se refiere usted a esos perfumados? Les llamamos los cientificos! Unanimamente apoyaban al pelon. Ahora se les acabo la fiesta. Estan tratando de agarrar un tren para llegar a Veracruz para embarcarse a Europa o Nueva York.” Alzo la voz intencionadamente para que lo oyeran. “Cabrones! La plutocracia esta huyendo como ratas! Los proletarios van a tomar el poder!” Chavez se rio y alzo el puño derecho. Von Hutier, que era por razon de su herencia politicamente conservador, no pudo sino sentir cierto disgusto.

Chavez lo guio a traves del mare magnum cantando una cancion burlona que la Conesa habia popularizado. “Los que se fueron a Paris, los que se fueron a Paris y a Nueva York…” Los plutocratas, como el los habia nombrado, lo vieron con enojo.

“Tengo un carro esperando,” explico Chavez Kurtz.

“Vamos a la embajada?”

“No, definitivamente no, Oberleutnant. Hoy entra Obregon con sus yaquis. La ciudad no va a ser segura. Van a haber muertitos tenga la seguridad. El profesor esta al norte de la ciudad. Ya vera a donde lo llevo. No se preocupe, estoy armado y tengo dos hombres de mi confianza que nos escoltaran. Usted esta armado?”

“Tengo una Luger en mi equipaje.”

“Le recomiendo la saque y la tenga a la mano. Vamos a ir a despoblado. Hay mucho bandidaje ultimamente. Si ve a un automobil gris, dispareles primero y luego virigua. Son un banda de asaltantes muy peligrosos.”

Se subieron a un Ford que los llevo por caminos infernales una vez que salieron propiamente de la ciudad. Von Hutier observaba fascinado el paisaje y la vegetacion, tan diferente a Europa.

“Ahi adelante esta la ciudad,” dijo Chavez Kurtz.

Subieron una loma y de pronto aparecio ante los ojos atonitos de von Hutier una ciudad que mas bien parecia hecha por egipcios.

“Gott im Himmel!” exclamo azorado von Hutier.

“Teotihuacan, mi ober, Teotihuacan. Aqui los hombres eran dioses!”

El Ford los llevo al pie de una piramide gigantesca donde habia una carpa grande de campaña. El profesor Lindemann salio a recibirlos. Ya lo hemos encontrado antes en el tren villista abandonado.

“Oton! Que bueno que llegastes. Mañana en la mañana necesito que por favor hagas unas mediciones con el teodolito a lo largo de la gran avenida.”

“Todavia cree que hay tuneles?”

“Si los hay, habria evidencia de cierto asentamiento, no crees?”

“Con la cimentacion que pusieron estos constructores? Lo dudo, per usted manda. Dejeme ir a desempacar el equipo. Jose! Teodoro! Denme una mano!”

“Bien, vengase conmigo, Herr Oberstleutnant.”

“Llameme Oskar, Profesor,” ofrecio von Hutier.

“Y a mi llameme Gustav, Gustav Lindemann. No seamos tan formales. Me imagino que ha de estar usted famelico. Doña Paola! Haganos algo de comer por favor. Y no le ponga chile al joven. Todavia no esta acostumbrado.”

“Confieso que no me esperaba nada de esto,” dijo von Hutier.

“Ach! Seguro Canaris lo asusto y le dijo que iba a andar haciendola de Dartagnan verdad? Si habra oportunidad. Pero por lo pronto voy a necesitar su ayuda.”

“Estoy a su disposicion.”

“Mire, yo estuve en Grecia con Schliemann. Pero luego descubri mesoamerica y creo que los griegos son unos barbaros a comparacion. Por supuesto, si hago saber mis puntos de vista en Europa me quemarian con leña verde. Ya tengo veinte años en este pais y cada vez estoy mas convencido de ello.”

“Bueno, esta ciudad es extraordinaria. Francamente no tenia idea.”

“Hace dos dias fue un dia especial. No pudimos llegar aqui porque la ciudad ha estado bajo ley marcial. Habian ciertos dias que eran en extreme sagrados para los antiguos mexicanos. Este se repetia cada 500 años. Quiero que me acompañe mañana muy temprano. Si seguimos la linea de la piramide de aqui al lado hacia polaris encontraremos un cerro a un kilometro. Es un volcancito apagado. Si mi teoria es correcta, encontrare la evidencia que busco.”

“Yo no tengo conocimientos de arqueologia.”

El profesor miro a su alrededor. “Correcto. Pero ademas, podemos hablar en privado, entiende?”

A la mañana siguiente el profesor Lindemann guio a von Hutier al cerro en cuestion. Tenia un pequeño crater. Su superficie habia sido cubierta con estuco y revoque.

“Esto es el prototipo de las kivas de Arizona. Es mas, creo yo que es la primera kiva y las demas fueron creadas en este modelo.”

“Que es esto?”

“Es un basicamente un observatorio astronomico. Tambien se usaria para ceremonias religiosas. Por ejemplo, aqui esta lo que buscaba!”

En el centro del crater habia evidencia de una pequeña fogata. A su alrededor habian unas cazuelas y plumas de gallina.

“Esto es un altar. Aqui estuvieron ellos.” Para azoro de von Hutier el profesor casi bailaba de gusto.

“Ellos?”

“Que tanto sabe de la historia de Mexico?”

“Casi nada. Por razones profesionales he estudiado mas sobre Rusia y Francia. Tengo entendido que un español conquisto estas tierras con 300 hombres.”

“En efecto. 300 hombres. 100,000 indios aliados. Y un billon de bacilos de viruela. Cuando Cortez desembarco en Veracruz la poblacion de mesoamerica se estimaba en diez millones de almas. En el siglo XVII habia caido a un millon. Que mas sabe de Mexico?”

“Creo que los franceses estuvieron aqui, trataron de poner un Habsburgo en el trono de Mexico.”

“Cierto. Pero bien, esta ciudad ya habia sido olvidada cuando los españoles llegaron. A lo largo de mis investigaciones, sin embargo, me he encontrado evidencia de que los conocimientos de esta cultura no habian desaparecido del todo. Hay un grupo de indigenas que lo conserva. Tal vez hasta tengan codices y pergaminos de esa epoca. Son una sociedad secreta. Se llaman la Hermandad Blanca. He encontrado evidencia de sus ceremonias tanto en Tula como en Monte Alban. Y ahora se que estuvieron aqui.”

“Profesor, por favor, no me hicieron venir desde Europa para que usted me diera esta informacion!”

“Tengame paciencia, Oskar. Sabia usted que Mexico es hoy el primer productor mundial de petroleo? El segundo es Persia. La Shell britanica es la dueña de la mayoria de los yacimientos petroleros de Persia. Sabe usted quien es el dueño de la mayoria de las acciones de la Shell?”

“No.”

“Es el almirantazgo britanico! Por razones estrategicas, especialmente ahora que la guerra esta apunto de estallar, el petroleo se ha convertido en el factor mas importante de la guerra moderna. No hace uno años que el primer lord del almirantazgo, el almirante Jacky Fisher, ordeno que todos los nuevos buques construidos se propulsaran con petroleo, no con carbon, como lo hace nuestra flota imperial. Esto les da mayor radio de accion pues no tienen que carbonear cada tercer dia.”

“Creo que voy entendiendo.”

“Precisamente. El imperio otomano tiene una frontera comun con Persia. Nuesto Kaiser, que Dios guarde, visito a los turcos hace unos cuantos años. Se puso un fez y proclamo su conversion al Islam! Que yo sepa no se ha hecho la circumcision ni he sabido que reze cinco veces diarias en direccion a Mecca. Pero el pueblo turco lo aclamo al entrar en Constantinopla. En otras palabras, lo mas probable es que al comenzar la guerra los turcos se uniran a Alemania. Persia no es una fuente de abastecimiento segura para Gran Bretaña.”

“Me ha dado usted mucha informacion. Solo se que ahorita Mexico es un volcan.”

“Por rezones estrategicas Alemania ha buscado una alianza con Mexico. Casi la habiamos finiquitado con Porfirio Diaz. La flota imperial iba a tener una base en Alvarado. Pero Diaz cayo. Luego tratamos de llegar a un acuerdo con Victoriano Huerta. Ese asesino ya fue derrocado. Ahorita tenemos enviados tanto con Francisco Villa como con Venustiano Carranza. Pero hemos llegado a la conclusion que ninguno de estos son de confiar. Villa es un lobo estepario. Y Carranza es un scorpion. Nuestra mision es buscar a este hombre.”

Lindemann le extendio una fotografia.

“Quien es el?”

“Su nombre es Sostenes Maldonado Ilhuicamina. Le dice a usted algo el nombre?”

“El apellido materno suena indigena.”

“En efecto. Es descendiente de uno de los principes mexicas que gobernaron estas tierras.”

“Y que con eso?”

“El plan es encontrarlo. Una vez teniendolo en nuestras manos lo coronaremos emperador de Mexico.”
Von Hutier lo vio con azoro y escepticismo. “Con que tropas?”

“Usted ha visto los ejercitos mexicanos? Yo estimo que con tan solo unos mil soldados alemanes podriamos tomar la ciudad y coronarlo en la catedral como Sostenes I Ilhuicamina, emperador de Mexico. Usted estaria al mando. El resto del pais lo aclamaria y lo seguiria.”

“No era ese el plan de los franceses?”

“En efecto, pero hicieron el error de poner un principito rubio en el trono. Como usted puede ver el señor Maldonado esta bastante aindiado.”

“Y como piensa traer mil soldados alemanes aqui? En cuanto se declare la guerra Inglaterra nos bloqueara.”

“En Chiapas hay algunos colonos descendientes de alemanes.”

“Unos señoritos que probablemente han vivido una vida privilegiada y no servirian para nada. Y mire a su hombre Sanchez. Es un comunista! Definitivamente no apoyaria una intentona realista!”

“Cierto. Razon por la cual lo mande a hacer unos levantamientos para que usted y yo pudieramos hablar en privado. Pero tambien podemos reclutar a emigrados alemanes en Estados Unidos. Hay muchos de ellos en Wisconsin.”

“Y porque cree que estan ahi, Herr Profesor? Estan ahi porque no querian hacer su servicio militar en Alemania! Digo, que clase de imbecil soño este plan?”

Lindemann se rio. “El imbecil cuestion fue el mismo Kaiser Guillermo Segundo.”

Von Hutier sintio que la sangre se le subia a la cara. “Perdon!”

“Hace un par de años, al ser derrocado don Porfirio, me hicieron llamar a Berlin para pedir mi opinion sobre este plan. La di. Fue la misma que usted. Igualmente, se le pidio un estudio del asunto a la seccion de inteligencia de la armada. La elaboro el capitan Canaris que ud. ya conoce. El llego a la misma conclusion. El plan es irrealizable. Esto pensaba yo hasta que descubri mas sobre Maldonado. Por lo que he recabado, es el jerarca principal de la Hermandad Blanca.”

“Y que con eso?”

“Mexico es todavia un pais indio. En muchos lugares no hay ni siquiera un cura o maestro de escuela. El medico y sacerdote es el shaman de la localidad. Los brujos tienen una influencia que solo se compara a la de los curas. El que controla a Maldonado controla a la Hermandad Blanca y estos a los brujos. Y por lo que toca a los curas, el arzobispo nos apoyaria con tal de que no les toquemos sus prerogativas. Hasta el mas exaltado nacionalista mexicano no objetara si un principe mexica sube al trono.”

“Y una vez en el trono el gobierno seria pro-aleman y el petroleo mexicano ya no serviria para propulsar la flota britanica.”

“Exacto. Jaque mate Britannia. Tenemos que encontrar a Maldonado. Tal vez ni necesitemos entonces a alemanes. Alguna de las muchas facciones que hay asolando este pais nos puede servir. Si usted los entrena en metodos modernos podrian ser unos soldados formidables.” Lindemann saco una botellita. Tomo un trago y se lo ofrecio a von Hutier. "Prost! Fur Gott und Vaterland!"

"Prost! Fur Gott und Vaterland!"

No comments: