Friday, January 12, 2007

El Ultimo Tren - Capitulo VII

VII. El Palohmo

Hace apenas seis meses antes de la batalla de Celaya un mozalbete gordisimo y rapado con navaja se habia presentado en la oficina de von Hutier en la embajada alemana en la Ciudad de Mexico. El uniforme estaba lamparoso y varios botones faltaban de este.

“Cabo Heinz Gruber, Herr Oberleutnant!” El taconazo que siguio dejo una marca en el piso de parquet de la embajada.

Von Hutier habia estado escudriñando varios reportes que describian avistamientos del futuro emperador de Mexico, Sostenes I Ilhuicamiana. Los reportes se contradecian. Unos agentes lo reportaban en el istmo de Tehuantepec o en Yucatan. Otro agente reportaba haberlo visto en Matamoros al mismo tiempo que era visto en Chiapas. Detras de su escritorio, en la pared, von Hutier tenia un mapa de Mexico con alfileres marcando donde habia sido visto Maldonado. Estaba lleno de alfileres. Iba a estar dificil, concluyo von Hutier, encontrar a un mexicano aindiado en una nacion de mexicanos aindiados.

Hasta cierto punto, von Hutier preferia hablar con el aparentemente retrasado mental que lo encaraba a andar buscando agujas en un pajar. Decidio usar el tono de los sadistas que habia conocido en la academia en Potsdam. “Bien, expliquese Gruber, que diablos viene usted a hacer aqui y en esas fachas? Idiota! Deshonra ud. el uniforme! Schwein!”

“Herr Oberleutnant!”

“Si? Expliquese!”

“Vengo con el aeroplano, Herr Oberleutnant!”

“Aeroplano?”

“Jawohl Herr Oberleutnant! Aqui esta la carta que me dio el capitan Canaris para usted. El dijo que usted me iba a llamar un idiota y que era entonces cuando le daria la carta!”

“Despues de que lo llamara idiota?”

“Jawohl Herr Oberleutnant! El capitan Canaris dijo que eso me aseguraria que es usted el Oberleutnant von Hutier! Usted es von Hutier, verdad Herr Oberleutnant?”

“No imbecil, soy el Kaiser Guillermo Segundo! Deme esa carta!”

“Justo como dijo Canaris que usted replicaria Herr Oberleutnant! ‘Kaiser Guillermo Segundo’ seria la contraseña. Aqui esta la carta!”

Wilhelm Canaris
Embajada Imperial
Madrid, España

Estimado Oskar:

Seguramente ya has insultado a Gruber lo suficiente. No te culpo. Lo mismo hice yo. El hombre es imposible. Sin embargo, os sugiero lo toleres. Es un mecanico natural. En efecto, el se presentara acompañando un aeroplano. A usted, Oskar, le ordeno pilotearlo. Le sera util para reconocimientos y tal vez podran intimidar a los mexicanos con el. No creo que hayan visto antes un aeroplano.

(firma)
Wilhelm Canaris

“Yo no soy piloto!” protesto von Hutier. “Canaris esta loco!”

“Ach, Herr Oberleutnant, el capitan Canaris dijo que su señoria diria exactamente eso. Me pidio que le entregara este manual y le dijera que se supone que un oficial aleman puede hacerlo todo. Ah, y, con todo respeto, me dijo que le recordara que era una orden, Herr Oberleutnant!”

Von Hutier inspecciono el manual que Gruber le entrego. Estaba escrito en portugues pero von Hutier pudo descifrar el titulo: “Como Volar el Palohmo – por el Capitan Joao Coutihno”.

“Que cosa es el Palohmo?”

“Es el aeroplano Herr Oberleutnant! Lo tengo en unas cajas que traje de Veracruz! Creo que todas las cajas llegaron. Estos mexicanos me robaron mi equipaje!”

Von Hutier suspiro. “Y quien diablos es Coutihno?”

“El capitan Coutihno fue el que diseño el aeroplano. Es decir, el Palohmo.”

“Era portugues?”

“Si, capitan de la marina portuguesa, Herr Oberleutnant. El hombre era un excentrico. Un momento, Herr Oberleutnant,” el cabo produjo una botella de cognac. “El capitan Canaris me dijo que le diera esta botella antes de explicar sobre el Capitan Coutihno.”

Von Hutier se sirvio un trago. Por lo menos era cognac excelente.

Von Hutier se sento en su sillon y prendio un cigarro. “Bien, Gruber, hable.”

“El finado Capitan Coutihno…”

El monoculo de von Hutier se le cayo de la cara. “Finado?”

“Si, murio la primera vez que volo en el Palohmo, Herr Oberleutnant. El Capitan Coutihno diseño el palohmo como un aeroplano facil de armar, para usarse el vuelos de reconocimiento. Se supone que cualquier imbecil lo podria armar. El ejercito portugues lo usaria en Angola para espantar a los negros. Coutihno tenia ademas la teoria de que un aeroplano podria despegar de la cubierta de un buque. Como dije, era un excentrico. Despues del estrellamiento…”

“Estrellamiento?” Von Hutier prendio otro cigarro sin percatarse de que ya tenia uno prendido.

“Si, hubo una falla tecnica despues de que el aparato despego, Herr Oberleutnant. Yo creo que el Capitan Coutihno murio instantaneamente.”
Von Hutier se sirvio otro trago y le dio una chupada a uno de sus cigarros. El cognac era bueno. El otro cigarro se habia caido y amenazaba con prender la alfombra. Von Hutier lo levanto y se lo dio a Gruber. ”Ah, que bueno es oir eso. Por lo menos el aparato alcanzo una altura suficiente para matar a Coutihno. Eso habla bien del diseñador.”

“En fin, el Capitan Canaris compro los restos del aparato y me ordeno repararlo. Hice eso. Afortunadamente el combustible no estallo al estrellarse si no, no hubiera habido nada que reparar. Logre quitar la mayoria de las abolladuras. Limpie los sesos del capitan que iba encontrando, no se preocupe. Algunas partes tuve que reproducir con los materiales que tenia a la mano. Como se imaginara, no hay muchas refaccionarias de partes para aeroplanos en Madrid. Tuve que usar cueros de montar y hasta partes de un traje de luces de un torero y unas panderetas. Luego el Capitan Canaris me ordeno desarmarlo y traerselo a su señoria.”

“Bien, si cualquier imbecil en Angola lo puede armar, como usted dijo, cuanto tiempo cree que le tomara hacerlo?”

“Una hora, Herr Oberleutnant! Pero el imbecil no necesita estar en Angola. Lo puedo armar aqui en Mexico.”

“Ah entiendo! Y bien? Que espera? Armelo!”

“Ah, Herr Oberleutnant, para hacerlo despegar se necesita un campo raso y firme de por lo menos 500 metros de largo. Eso esta descrito en la pagina 37 del manual. No discuto sus ordenes, Herr Oberleutnant, pero no creo que podra usted despegar desde los terrenos de la embajada.”

“Obviamente, imbecil! Estaba nada mas probando sus conocimientos! Mañana me acompañara usted junto con Oton Chavez Kurtz a Teotihuacan donde esta ahorita el profesor Lindemann escarbando como loco porque encontro la basinica del rey Conejo XXII. La calzada principal servira como aerodromo. Ah, pero dejeme advertirle, no discuta politica con Chavez Kurtz. Es un asqueroso comunista!”

“Nein! No discutire nada Herr Oberleutnant!”

Pero el armar el palohmo tomo dos dias. Una de las cajas de partes del aeroplano habia sido robada. El cabo Gruber tuvo que improvisar usando partes del Ford y unos petates. Chavez Kurtz lo ayudo. Si habia heredado algo de su padre mexicano era la capacidad de improvisar milagros. Juntos hacian un equipo formidable.

“Le digo que tiene usted que sindicalizarse, mi cabo. Porque los soldados no estan sindicalizados? No es este trabajo? Cualquier obrero merece tener derecho a sindicalizarse. Esperese a que los proletarios tomen el poder y haremos eso ley. Sindicalizado usted tendria tiempo extra y vacaciones. Proletarios! Un fantasma recorre San Juan Teotihuacan!”

“No he visto fantasmas. Ni siquiera ese que los mexicanos llaman La Llorona. Pero si vi un coyote anoche,” contesto Gruber. “Paseme la llave de tres cuartos señor Chavez Kurtz, por favor,” dijo Gruber.

“Camarada Chavez Kurtz!” se apresuro a corregir el mestizo. “Yo no soy un perfumado como ese oficialito que lo mangonea a usted!”

“Sr. Chavez Kurtz, mi titulo es Oberleutnant, entiende usted?” rugio von Hutier entrando en el improvisado hangar.

“Achtung!” dijo Gruber en voz alta. El cabo se paro de improviso y dio sendo taconazo.

“Bah!” respondio Chavez Kurtz y se sento en una esquina a fumar un cigarillo.

“Herr Oberleutnant! Con la novedad de que el Palohmo esta listo para volar!”

“Vaya! Ya era hora!” von Hutier no estaba muy entusiasmado con la idea de volar. Pero en defensa propia habia estudiado asuidamente el manual de Coutihno. El que estuviera en portugues no le ayudaba mucho. Habia descubierto que por muy similar que pareciera un termino no necesariamente queria decir lo mismo en español.

El uhlan camino alrededor del aeroplano. “Gruber, le voy a pedir una cosa…”

“Zu befehl Herr Oberleutnant!”

“Gruber, tu no piensas, verdad?”

“No Herr Oberleutnant! Para eso son los oficiales!”

“Bien, use sus instintos entonces cabo. Le parece bien que este aeroplano tenga cinco alas? Yo solo he visto biplanos.”

“Hay una razon, Herr Oberleutnant. El Capitan Coutihno, que en gloria este, tenia cinco hermanas. Si ve, los nombres estan escritos en cada ala…Rosa…Silvia…Lorenzihna…”

“Ah, logico. Demosle gracias a Wotan que Coutihno no tuvo siete hermanas! Pero bien, Gruber, si tu fueras el que decidiria, cuantas alas le pondrias?”

Gruber se quedo pensando un poco y se tallo el menton. “Si yo fuera el que decidiera?”

“Si, hombre, confia en tus instintos.”

“Pidale despues una insula Barataria cabo Gruber!” sugirio Chavez Kurtz.

“Herr Oberleutnant! Yo diria que con dos bastan. De otra manera hay demasiado peso y la superficie adicional no compensa el peso añadido.”

“Pos a huevo!” juro en español Chavez Kurtz. “Ansina como esta este armatoste va a volar como un guajolote empachado. Y quien fue el idiota que puso tres alas en la cola? Nomas la va a hacer rete pesada! Dejenle una sola, digo…”

“Bien, señores, cambien el diseño a como sus instintos aconsejen. Este diseño ya mato a un piloto y yo no quiero ser el segundo en morir.”

Despues de una semana de rediseño, el modelo final del Palohmo fue presentado a von Hutier. “Bien,” dijo von Hutier, “esta mas limpio el diseño. Creo que sera mas robusto. Pero, porque lo pintaron de rojo? Quien ha oido de un aeroplano rojo? Me vere ridiculo!”

“El rojo es el color del proletariado revolucionario!” dijo Chavez Kurtz muy orgulloso.

“El señor Chavez Kurtz queria que le pusiera tambien una hoz y un martillo. Me tome la libertad de poner en su lugar la cruz maltesa de Alemania, Herr Oberleutnant!”

“Ach, hizo bien cabo. Pero, volara? Si no vuela los fusilo a los dos!”

Pues si, el Palohmo si volo. Despues de un par de vuelos horripilantes y varios trancazos al aterrizar el diseño del Palohmo se consolido. Ahora von Hutier se encontraba volando sobre el desierto de Chihuahua. Bajo el se extendia un mal pais de escoria volcanica. Escudriño con cuidado. Por un momento creyo ver una yegua negra. Pero si era el grupo de fugitivos que habia estado siguiendo, estos se habian apresurado a esconderse detras de las piedras.

Pero en ese momento se prendio el foco del nivel del combustible. Von Hutier tendria el suficiente combustible para regresar a la via ferrea, si no habian vientos en contra por supuesto. Von Hutier dio media vuelta y se encamino de regreso. Los vientos eran contrarios. Por un momento hasta penso que su velocidad respecto a la tierra era negativa. Alcanzo a ver un grupo de yaquis corriendo por el desierto, Aguila Negra y sus gentes. Von Hutier maniobro para aterrizar cerca de ellos. El motor empezo a interrumpirse conforme se acababa el combustible. Sin embargo, el aterrizaje fue sin novedad.

“Los vio?” pregunto Aguila Negra.

“Creo que si. Una yegua negra.” Von Hutier apunto en la direccion donde creyo haber visto a los fugitivos.

“Ansina nos la describio un sargento prisionero.”

“Bien, no cargan ustedes de casualidad gasolina?” pregunto von Hutier.

El yaqui lo vio con azoro. A excepcion de su rifles, los machetes, unas cantimploras, y bolsas para el parque el y su gente andaban casi desnudos. Apunto al sur hacia donde muy lejana se veia la via del ferrocarril. Von Hutier se puso a caminar hacia ahi con resignacion.

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