Tuesday, April 10, 2007

El Juicio del Chamuco

I. La Bronca

donde Satanas manda al diablo a Perberto

Doña Cholita me llamó muy de mañana. “Licenciado Satanas, el cardenal Perberto está en la linea 2.”

Uh que la, pense. Desde que accedi a trabajar en el bufete de Diego Fernandez de Cebollas (él está muy ocupado defendiendo narcos) para defender a la curia Perberto me habia estado llamando casi a diario. En fin, tenia que tomar la llamada y eso merece una explicación a mis dos lectores.

Veran ustedes, la realidad es que yo soy tan solo un pobre diablo. Digo, las plazas chingonas son el infierno europeo y ultimamente hasta el infierno del medio oriente tiene cierto caché. El infierno oriental tiene la tecnologia mas avanzada, principalmente por tanto cabrón japones que ha caido ahi. Creo que hasta van a poner robots para torturar a los presos. ¿Pero, el mexicano? Como ya les he dicho, aqui es como Almoloya. Algunos presos hasta tienen aigre incondicionado en sus celdas, viejas, chupe, droga, lo que se quiera.

Y debo aclarar que el diablo chingon, el mero mero, mi jefito, es el gran Shaitan. Normalmente tiene su oficina en Wall Street y trabaja a traves del FMI. Pero de que se murio el John Paul Ringo George II, o sea el papa polaco, pos mi jefe decidio asumir la chamba que antes ha tenido (cuando se hizo llamar Alejandro VI). En efecto, el papa Ratzinger es el Gran Shaitan y pos tengo que obedecer sus ordenes. De ahi que no tuve mas remedio sino aceptar la oferta que me hizo Fernandez de Cebollas y el Yunque de que sea yo el abogado defensor de la iglesia.

“Hola Su Eminencia,” dije tomando la llamada.

“¡Licenciado! ¡Usted me debe una explicación!”

“No se preocupe usted. Yo sabre darle largas al asunto de Los Angeles. Ademas de que Jelipe no lo va a dejar extraditar como hicieron con los narcos.” En tiempos de Andrew Jackson habia obtenido mi licencia para practicar leyes en gringolandia. Estuve encargado de la venta de unos terrenos mexicanos en 1847 y ultimamente fui parte de la defensa de O.J. Simpson.

Era evidente que Perberto estabá todo agitado. “¡No, no hablo de eso! Ya sé que no me van a tocar. Usted y Jelipe son garantia de que me haran lo que el viento a….ajem…al indio maldito ese.”

“Entonces, ¿pos que tantos broncas estando el suelo tan parejo? ¿Se tomaron sus monaguillos el ‘Jesus Juice’ como le dice Michael Jackson?”

“No, pinches chamacos, ya puse el vino de consagrar bajo llave. Nomas les doy cuando ando romantico para dormirlos. No, he oido que usted anda diciendo que la virgen de Guadalupe representa una india preñada como producto de la violación tumultuaria que le hicieron los soldados de Cortez. ¿Es eso correcto?”

“A grandes rasgos, si,” afirmé. Y si ansina lo hice es porque tengo los pelos en la mano, so to speak.

Veran, yo vine a tierras mejicanas (hablando como Mouriño) con el mismo Cortez. Me las daba de Pedro de Alvarado entonces. (¿Pos a poco creen que lo de mi salto de garrocha cualquier mortal lo hace?) Y no solo eso, sino que tambien era joven y bello, con unos tirabuzones rubios como la chamaca esa de la que escribe Perez Reverte. No tuve necesidad de violar indias. Como era ansina de guapo y era el unico gachupin que se bañaba a diario (los otros españoles mataban con el puro tufo) pos las chamacas me aventaban el huipil.

Y es que en Anahuac el diablo a cargo, el tal Licenciado Huichilobos, se habia metido en una bronca con el Gran Shaitan y este decidio que yo lo reemplazaria. Fue un pleito sindical entre la dirigencia del Averno, como quien dice. Con la recomendación que me dio el Gran Shaitan pos de inmediato Cortez me reconocio como hidalgo y me dio una capitania. Aunque en verdad estrictamente no soy gachupin. Naci en Babilonia, hoy Irak, razón por la cual le doy asesoria a los de Al Queida y me gusta conversar en arabe con el tal Nacif.

Asi pues, yo presencie la Conquista y vide como la soldadesca del extremeño abusaba de las infelices indias que se les atravesaban. Si la iglesia representa a la guadalupana panzona, lo mas probable es que la infeliz india haya sufrido una violación tumultuaria de la soldadesca de Cortez. Ahora bien, no afirmo que tambien tenga gastritis. Lo que si aseguro es que no le hubieran dejado abortar porque en ese tiempo eso no se permitia, aun en casos de violación.

“¡Ya ni la chinga, licenciado!” me espetó Perberto.

“Pos es cierto Su Eminencia, yo lo vide. Pueblo al que entraba Cortez y sus aliados, pueblo a donde violaban a todas las mujeres. Vamos, ni a las viejitas perdonaban esos cabrones.”

“¡Pero es que en Pro-Tangas estamos usando la guadalupana como nuestro estandarte para el lio del aborto! ¡Y usted anda propaganda entre los renegados que andamos ondeando a una india empanzonada por violación tumultuaria! ¡Repito, ya ni la chinga!”

“¿Y que con eso, don Perberto? Los renegados no van a ir a misa. Es mas, desde que la Pakita y los otros renegados le aguaron su homilia dominical usted NO quiere que vayan a misa!”

“Mire, licenciado, lo siento mucho pero voy a presentar mi queja con mi jefe. Y sepa que é les tambien su jefe.”

“¡Uy que mello!” alcanze a decir antes de que Perberto me colgara.

No crean que descarté las amenazas de Perberto. El Gran Shaitan es muy cabrón. Por cualquier cosita mandó quitar al Licenciado Huichilobos y lo mando al infierno centroamericano. Ahi está tan jodida la cosa que varios de los diablos que ahi trabajan se han venido a trabajar de mojados en el infierno mexicano. Y si Perberto le va a ir a llorar al Gran Shaitan/Ratzinger a la mejor lo encuentran de buenas y me arma un desmadre.

La plaza de encargado del infierno haitiano ha estado vacante por 80 años desde que Monsieur Macumba renuncio y se fue a lavar platos en Miami. El Gran Shaitan puso a Papa Doc Duvalier de interino pues ese cabrón ya tenia experiencia en hacerles la vida un infierno a sus negros. Pero sé bien que Duvalier no quiere la chamba esa de planta, que ya está cansado de hacer lo mismo que hacia en vida. No, no vaya a ser que me vayan a mandar al infierno haitiano.

Mande traer a mi asesor financiero, don Chalmar –Hjalmar Schacht—el que habia sido el ministro de finanzas de Hitler. Sé que siempre le dio buen consejo al fuhrer y yo confiaba en él.

“Don Chalmar,” le dije despues de explicarle el caso, “¿que me recomienda?”

“Ach, Perberto y sus curas tienen mucho pegue con el Gran Shaitan, de eso no le quede a usted la menor duda.”

“¿Y como es eso?”

“Vera, mein fuhrer,” dijo mientras sacaba unos libros de contabilidad, “la iglesia catolica mexicana es la que mas dinero contribuye a las arcas del vaticano. Y tan solo das basilika von Guadalupen contribuye…algo asi como mil millones de dolares anuales. ¡Gott im Himmel! Ademas de que están las regalias que les van a pagar los de Pizza Hut por poner una de sus pizzerias en la explanada.”

“Pero pos la gente de todas maneras se van a dejar desplumar.”

“¡Jahwohl! Ya vé usted que Mexico tiene su version del lema de la SS, ‘Meine Ehre Heisst Treue’, o sea lo de ‘Mexico siempre fiel’.”

“Pos yo le digo ‘Mexico siempre guey’.”

“Hay mas trasfondo, mein fuhrer. Mire usted, ¿se acuerda del escandalo las narcolimosnas? Tan solo fue una indicación de lo que está ocurriendo.”

“¿Que insinua?”

“Ach, mein fuhrer, imaginese una organización a la que el gobierno nunca va a auditar, que no paga impuestos, que tiene sus propios bancos. ¿No le parece que es un vehiculo excelente para lavar dinero?”

“Ah caray, pos si.”

“¡Jawohl! Imaginese que Perberto recibe 100 millones de dolares de disque limosnas, se queda con 5, “paga” los otros 95 en obras de reconstrucción de una iglesia, una constructora ‘patito’ recibe el dinero, paga el minimo impuesto pues el gobierno les dá creditos fiscales, etc. El caso es que al final hay 90 millones de dolares limpiecitos y ni quien sepa mas.”

“Entiendo. Es un chingo de lana la que extraen esos cabrones. ¡Y toda es libre de impuestos! Vamos, ni Slim o los del CCE la tienen ansina de facil. Esos disque pagan uno o dos por ciento pa’ taparle el ojo al macho.”

“En efecto, la iglesia mexicana es basicamente la que mantiene al vaticano. Si Perberto no tuviera que mocharse con Roma pronto estaria adelante de Slim en la lista de Forbes.”

“¿Y que me aconseja que haga?”

Don Chalmar se rasco la cabeza unos momentos. “¿Mein fuhrer, sabe usted hablar frances con acento caribeño?”
Saqué al cabrón a patadas. Ya me andaba preocupando en serio. Si los curas mexicanos lavan dinero a esa escala y tienen al vaticano por los tompiates pos son muy fuertes los cabrones.

Mi unica arma contra Perberto era que tenia todos los expedientes que me habian dado para defenderlo en Los Angeles. Tenia la coleccion de fotos de chamacos encuerados que Maciel le habia mandado. Estaban todas pegosteosas entonces conclui que tenian el ADN de Perberto cuando se masturbaba viendolas. Pero si Perbeto me hacia grilla con el Gran Shaitan y este me exiliaba a Haiti seguro se presentarian unos pefepos vestidos de guardia suizo y me incautaban todos mis libros. Tenia que pensar en algo. Conclui que necesitaba, literalmente, un abogado del diablo si el Tribunal del Santo Oficio me convocaba a Roma.

“Doña Cholita, tenemos al Johnny Cochran aqui?”

El tal Johnny Cochran era el negro con el que trabaje para sacar a O.J. Simpson del bote. Sé que se murio hace poquito y chance me lo hayan mandado aqui pues siempre se iba a emborrachar a Tijuana.

Doña Cholita checó los archivos. “No, licenciado, está en el infierno gringo.”

Puta madre, hacer la extradición me iba a llevar tiempo. Ademas de que el Gran Shaitan era el que vigilaba muy de cerca ese lugar. Ahi están sus favoritos.

Fue evidente que Perberto se fue a chillarle al Gran Shaitan nomas acabó de hablar conmigo.

“Licenciado, el Cardenal Julius Streicher en la linea 3.”

Julius Streicher era de esos furibundos nazis antisemitas que Ratzinger habia resuscitado y le habia dado hueso en la curia. Aparte de ser todo un hijoeputa era un pederasta tan asqueroso que hasta los nazis no querian saber nada de él. De ahi que seguro Perberto lo llamó pues cojean de la misma pata.

“¡Herr Satanas!” me escupio el tal Streicher, “el fuhrer quiere que se apersone en Roma de inmediato. Considerese usted bajo arresto. Yo sere el fiscal.”

“¿Tendre defensor?”

“¡Jawohl! ¡Traigase a quien usted quiera! ¡No va a importar! [click]”

II. La Tremenda Corte

donde se confunde al lic. Satanas con Tres Patines

¡Puta madre! De inmediato me fui a ver a Doña Cholita y le entregué un papel con un nombre.

“¿Tenemos a este fulano aqui?”

“Si licenciado. Está entre los presos politicos porque fue excomulgado.”

Los presos politicos no los sometemos a suplicio, a menos que tengan otras faltas que pagar. El fulano en cuestion habia sido mujeriego, cosa que en un cura no era la gran cosa, y compartia una celda con el otro cura revoltoso.

“OK, saquenlo, vistanlo, y que se prepare a ir conmigo a Roma.”

Luego me fui a ver a don Plutarco.

“¡Licenciado! ¡Que gusto verlo! Me pusieron el aire acondicionado. ¡Muchas gracias!” me dijo Plutarco Elias Calles al recibirme en su “suite”.

“Pos que bueno. Esos cabrones de mantenimiento tiene uno que andar correteando para que hagan las cosas. Oiga, general, ¿me presta a don Tomas?”

“¿Pa que soy bueno?” preguntó Tomas Garrido Canabal un incondicional de Calles que es parte del sequito que el turco mantiene en sus habitaciones.

Les expliqué rapidamente la bronca en que andaba. “Entendere si usted se me raja don Tomas. Está cabrón ponerse con estos cabrestos.”

“¡Puta madre! ¡Si me he ejtado aburriendo los ultimoj sesenta años!” contestó Canabal sonriendo. En vida habia sido gobernador de Tabasco y era notorio su anticlericalismo. Entre las medidas que tomó estuvieron el casar a los curas de Tabasco y expulsar a los ministros de culto extranjeros. Mando un chingo de curas gachupines de regreso a Butrafago de las Alpargatas y otro tanto de gringos charlatanes de regreso a Tejas.

“Pos vayase entonces con el licenciado don Tomas,” le dijo Calles.

“Nomas, licenciado, que pos yo no sabria hacerla al abogado defensor,” confesó Canabal. “Digo, no sé de leyej. En mij tiempos fusilabamos y luego viriguabamos.”

“No se preocupe de eso, don Tomas. Yo le dire que chingaos papeles y amparos presentar. Lo que necesito es un cabron bragado que no se arrugue con los curas.”

Para acabar le deje un CD a don Plutarco. “Ya sabe, don Plutarco, si no regreso en tres dias, se lo manda a los blogueros.”

“Pierda usted cuidado licenciado,” dijo Calles. “Con la conección de alta velocidad que nos puso he estado surfeando de lo lindo.”

Decidi presentarme en Roma vestido a la usanza del siglo XVI, moda a la que soy parcial. Parecia yo anuncio del chocolate Carlos V. Don Tomas se vino con su guayabera y sombrero tejano al estilo de los politicos mexicanos de sus tiempos. Le presenté al otro miembro de mi defensa. Este estaba vestido a la usanza de principios del siglo XIX.

“¡Ah caray! ¡Señor cura!” dijo don Tomas quitandose el sombrero y besandole la mano al fulano.

“Gracias hijo, pero no es para tanto. Licenciado, estoy a sus ordenes,” me dijo el cura Miguel Hidalgo.

Llegamos de inmediato al vaticano. La guardia suiza todavia me hizo honores al entrar. Aunque esté en condición de arrestado todavia soy tribuno de la legio XIII del averno y me tienen que respetar los cabrones.

El juicio iba a tomar lugar en la capilla sixtina. El camerlengo o sea el cabrón a cargo del ceremonial es Otto Skorzeny, un ex-oficial de la SS que Ratzinger resuscito. Traia el uniforme de cuero negro que les diseño Hugo Boss y portaba botas federicas. Definitivamente estabamos entre puros nazis.

“Herr Satanas, usted y sus abogados se sientan aqui a la izquierda,” nos indicó Skorzeny.

Yo sabia como manipular a este cabrón, con la adulación. Uno nunca sabe donde hay que buscar aliados. “Gracias Herr Obersturmfuhrer. Para usted andar aqui en Italia le ha de recordar viejos tiempos, ¿verdad? Es usted una leyenda en esta tierra.”

Skorzeny se rio. “¡Jah! Se refiere usted a cuando rescaté a Mussolini y se lo lleve al fuhrer. ¡Ah como me divertia entonces! Si necesitan algo, mein prinz, nada mas digame.”

Minutos despues enmedio de unos monaguillos a mi manera de ver demasiado “bonitos” y entre una nube de incienzo entro Streicher seguido de Perberto, Serrano Limon, y Manuel Te-empino. Perberto se estaba dando sus baños de pureza y venia con la mirada hacia abajo muy humildemente y sus manos juntas como orando. Serrano Limon y Te-empino me vieron con un odio que no podian disimular.

“¿Esos son los fachos?” pregunto don Tomas.

“En efecto. Caballeros, vean ustedes a la flor y nata de la iglesia catolica mexicana del siglo XXI.”

“¡Hostia!” exclamó don Miguel, que despues de todo era un criollo. “De plano han degenerado bastante. Parecen los bandidos de Rio Frio.”

“Si,” contestó Canabal. “Si no dejan baba como los caracoles es porque se la aguantan. Y esos chavitos como que caminan medio raro.”

“Mein Herren,” explicó Skorzeny a los contendientes, “el ceremonial es muy sencillo. Al entrar el Gran Shaitan todos nos ponemos de pie. El cardenal Streicher presentara sus acusaciones y sus testigos. Usted, licenciado, podra despues presentar su defensa y testigos.”

“¿Es sin jurado entonces?” preguntó Te-empino.

“¡Jah! Aqui no hay gringadas. El Gran Shaitan decidira.”

De pronto se hizo una penumbra. El organo de la capilla empezó a tocar las estrofas del Deutschland Uber Alles. Entre una escolta de suizos entró el Gran Shaitan, apersonado como el papa Ratzinger.

“¡Achtung!” rugió Skorzeny haciendo tronar sus botas federicas. “¡En pie! ¡Raus! El Fuhrerdasromankatolischekirche! Heil Ratzinger! ¡El tremendo juez de la tremenda corte va a resolver un treeeemeeeendo caso!”

El Gran Shaitan estaba vestido con toda las regalias de un supremo pontifice. Nos vio con una sonrisa socarrona y procedio a sentarse en una silla magnifica que seguramente habia sido diseñada por algun genio renacentista.

“Y bien, ¿a quien tenemos hoy aqui, Skorzeny? No me diga que es el Tres Patines otra vez.”

“Nein, Su Santidad. Es el proceso contra el licenciado Satanas. Aqui está la lista de testigos que presentaran ambas partes.”

“¿Quien es el fiscal?”

“¡Yo mein fuhrer!” dijo Streicher parandose y dando el saludo nazi.

“¿Y por la defensa?”

“Tomas Garrido Canabal, Su Santidad.”

“Ah, don Tomas, usted me recibio una vez en Villahermosa y nos comimos unas piguas.”

“Temo que no recuerdo, Su Santidad,” contestó Garrido Canabal. El hombre estabá bastante palido y sudaba y no es para mas. Ratzinger se habia quitado su sombrero de papa y portaba unos cuernotes como el Hell Boy. Si un cabrón con cuernotes ansina andaba por Villahermosa y no era carnaval entonces seguro que Canabal se acordaria.

El Gran Shaitan se rio. “No lo culpo pos estaba yo apersonado como uno de sus camisas rojas. ¡Pero ah que sabrosas estaban las piguas! Ustedes si de plano tienen un eden alla. Eso si, el caloron, ¡ja ja! ¡estaba del demonio!”

“Buen comienzo,” me murmuró don Miguel.

“No se confie,” le contesté. “Usted no conoce a este cabrón como yo lo conozco. Por lo menos parece que anda de buenas. Ha de haber habido matanza en Irak.”

“Bien, Streicher, presente usted su acusación,” ordenó el Gran Shaitan.

“¡Jawohl mein fuhrer!” contestó Streicher. Te-empino le murmuró algo al oido.

“La fiscalia quiere presentar la moción que se inahibilite al cura Miguel Hidalgo como testigo,” continuó Streicher.

“¿Y en razón de que hacen esa moción?” pregunto el Gran Shaitan.

“El cura Miguel Hidalgo fue excomulgado por la iglesia catolica mexicana.”

“¿Y esa excomunión sigue en pie?”

Perberto le murmuró al oido a Streicher. “En efecto, asi es, mein fuhrer. La iglesia mexicana nunca ha derogado la excomunión.”

“¡Orale don Tomas!” le dije a Canabal.

“¡Su Santidad! Con la venia de la corte…”

“Adelante,” dijo el Gran Shaitan.

“El Cardenal Streicher no puso condiciones para los testigos.”

“¿Es asi Streicher?” preguntó el Gran Shaitan.

Streicher tuvo que admitirlo. “En efecto, mein fuhrer, pero la calidad moral del cura Hidalgo como un excomulgado indica que no es un testigo confiable. Especialmente si este juicio involucra el honor de la santa madre iglesia catolica mexicana.”

“¡Puta madre!” exclamé en voz alta.

“Le aconsejo que guarde silencio, Tres Patines,” me advirtio el Gran Shaitan.

“Disculpe usted, Su Santidad, no me pude aguantar.”

“Pongale cien pesos de multa a Tres Patines, Skorzeny,” ordenó el Gran Shaitan. Skorzeny no se atrevio a corregirle que no era Tres Patines sino su servidor el que estaba siendo enjuiciado.

“El caso es que no se acepta su moción, Streicher. Si fue usted tan pendejo de no poner condiciones previas a los testigos no ande chillando despues. ¿Y concretamente, de que se acusa a Tres Patines? ¿Se robó una guagua? ¿La que está con usted es Nananina? ¿Es la perjudicada?”

“Mein fuhrer, permitame aclarar que esta no es Nananina. Mas bien este es el Cardenal Perberto Rivera. Y la acusación es contra el Licenciado Satanas, no contra Tres Patines. Mein fuhrer, el licenciado Satanas anda diciendo que la guadalupana es una india que fue violada por las tropas de Cortez. Se le acusa entonces de perjudicar los intereses de la santa madre iglesia catolica mexicana. Pedimos que todo el peso de la ley caiga sobre él.”

Yo me puse a reir. “¿Porque se rie licenciado?” me murmuró don Tomas.

“Veras, Streicher la está en verdad cagando,” les explique. “El Gran Shaitan no le gusta admitir que se está poniendo viejo. Si me llama Tres Patines es porque ya está tan ciego que cree que lo soy. Ademas de que tambien tiene oido de artillero y para mi que ya tiene lagunas mentales.”

En efecto el Gran Shaitan se veia enojado.

“¡Skorzeny!”

“¡Zu befehl, mein fuhrer!”

“¿Porque chingaos tienen esta sala tan a obscuras? ¡Puta madre!”

De inmediato los suizos empezaron a alumbrar mas veladoras. Luego el Gran Shaitan saco unos lentes de los que llamamos en México “de culo de botella” y sacó tambien un aparatito que traia conectado a un oido.

“Van a tener que hablarme mas alto cabrones,” dijo el Gran Shaitan. “Se me metio agua al oido cuando me bañe hoy. Ah caray, si el acusado en efecto no es Tres Patines. Es el licenciado Satanas. ¿Pos que chingaos hizo ahora?”

“Pues ya vé jefe…”

El Gran Shaitan miro a la sala como retandonos a que dijeramos algo acerca de sus lentes o sordera. Nadie fue tan pendejo de decir nada.

“Bien, Streicher, ¿decia usted?”

“Mein fuhrer, el licenciado Satanas ataca uno de los simbolos patrios mexicanos, aparte de que está dañando los intereses de la iglesia catolica mexicana. El Cardenal Perberto Rivera, uno de sus mas fieles siervos, presenta esta querella y reclama justicia.”

El maldito aparatito como que no le funcionaba bien al Gran Shaitan pues le dio varias veces de golpes. “¡Carajos! A ver, Skorzeny, mandeme traer unas baterias nuevas. ¡Se declara un receso de 15 minutos!”

Mientras iban por las baterias, le hize una seña a Skorzeny. “Oiga, mi Obersturmfuhrer, ¿ya le avisaron a mi testigo?”

Skorzeny habló por su walkie talkie. “Viene en camino, licenciado. Ya la soltaron del purgatorio.”

“¿Tiene otro testigo?” preguntaron Hidalgo y Canabal.

“Si, pero la bronca fue sacarla del purgatorio. Tecnicamente su causa está detenida por cuestiones tecnicas. Ya tiene 500 años ahi. En fin, ya viene en camino y la conoceran.”

El Gran Shaitan reanudo la sesión. “¿Y a todo esto que tiene que decir la defensa?”

“Su Santidad,” dijo Garrido Canabal al pararse. “Nosotros consideramos que la querella contra el licenciado Satanas es notoriamente improcedente.”

“¿En verdad?” dijo sonriendo el Gran Shaitan. Era evidente que el grandisimo cabrón estaba disfrutando el borlote.

Garrido Canabal se paró muy derechito. “Si pudiera hablar sin pelos en la lengua, Su Santidad…”

“¡Por favor!”

“Pues vera, Su Santidad, bajo el principio de que no se vale echar la suerte entre gitanos, ¿pos que bronca se traen estos curas defendiendo a la guadalupana? Despues de todo el mismo abad de la basilica, monseñor Schulemburg, declaró en 1996 que toda la historia de la guadalupana habia sido un invento de los españoles. Asi pues, hago la moción que se declare la nulidad abstracta en este caso y no se proceda con el juicio.”

De inmediato Perberto le dijo algo a Streicher.

“¡Mein fuhrer! La guadalupana no está a juicio aqui. Ademas, el licenciado Satanas al mofarse de ella llamandola una india violadada afecta los intereses de la santisima iglesia catolica mexicana. Esta, debo recordarle a la corte, es ‘siempre fiel’ y lo ha demonstrado en contante. Aqui tengo los libros de los recibos de las transferencias monetarias que la iglesia mexicana ha mandado al vaticano a partir de que su antecesor, John Paul Ringo George II, hizo varias visitas para desplumarla. Supera aun a lo que le entra al Vaticano de los gringos.”

Streicher le entregó los recibos al Gran Shaitan. Este los examino rapidamente. Eran un chingo y tenian bastante ceros. “Ante tal evidencia documentaria me temo que debo aprobar que el juicio continue. La moción de la defensa no procede.”

“Lo siento, licenciado,” me dijo en voz bajita Garrido Canabal.

“No se preocupen. Ya me lo figuraba. Una pluma a nuestro gallo, ¡animo!”

III El Testimonio de Serrano Limon

donde al señor de las tangas se le pregunta por los condones con bolitas

Streicher llamo a su primer testigo, Serrano Limón.

“¡Dé su nombre!” le ordenó Skorzeny.

“Jorge Serrano Limón.”

“¿Jura lo necesario?” preguntó Skorzeny ofreciendole una copia de “Derrota Mundial”.

Serrano Limón puso la mano sobre el libro. “Lo juro.”

“El licenciado Serrano Limón,” explicó Streicher, “está aqui en calidad de jefe de la organización Pro-Tangas.”

“¿Pro-Tangas?” preguntó el Gran Shaitan. “¿Que es eso?”

“Mein fuhrer,” contestó Serrano Limón dandole el saludo nazi con bastante gusto, “la organización Pro-Tangas representa a lo mas combativo del catolicismo mexicano. Buscamos evitar la despenalización del aborto y el degenere.”

“¿Y como planean hacer eso?” le preguntó Streicher.

“Hemos llegado a la conclusión de que el degenere empieza cuando se bajan las tangas. Y luego siguen los abortos. De ahi que queremos popularizar el uso de tangas con cinturones de castidad entre la gente bien. No sea que por andar leyendo Aura una chamaca vaya a bajarse la tanga y le vaya a dar vuelo a la hilacha.”

El Gran Shaitan todavia no entendia cual era la bronca. “¿Y que se traen con la guadalupana entonces?”

“La virgen de Guadalupe es nuestro estandarte. Representa, si, una mujer encinta. ¡Ella no aborto! Ella es el ejemplo que enarbolamos. Asi pues, cuando el licenciado Satanas ataca a la virgen desvirtua nuestra causa. Si la gente le falta el respeto a la guadalupana lo mas seguro que las tangas se caigan despues. ¡Y luego los jotos se van a querer casar! No, no podemos permitir mas degenere ni que ese chamuco se burle de la guadalupana.”

“¿Que quiere usted implicar por mas degenere?” preguntó el Gran Shaitan. “Digo, la gente va a cojer de todas maneras.”

“No nos oponemos a que cojan,” explico Serrano Limón. “Lo que buscamos es que lo hagan dentro de la iglesia catolica.”

El Gran Shaitan se sonrio socarronamente. “¿Que cojan en los templos?”

“¡Ciertamente no! Quiero decir que cojan, si, pero cumpliendo con todos los sacramentos de la religión catolica. Que se casen primero y practiquen el metodo del ritmo y no anden usando condones o pastillas para controlar la natalidad. Nosotros consideramos que el condon es malefico e inefectivo. Ansina lo declaró el señor secretario de salubridad de Jelipe, el doctor José Angel Córdova.”

“¡Pos se van a llenar de chamacos!” se rio el Gran Shaitan.

“¡Y continuara entonces vigorosa la iglesia catolica mexicana con miles de nuevos fieles!” replicó Streicher.

“Bien,” preguntó el juez, “pero si estan en defensa del matrimonio ¿entonces que bronca tienen si se casan los jotitos?”

“¡Mein fuhrer! Nosotros consideramos que el matrimonio solo es para procrear chamacos. Nadie se casa por placer. De ahi que no queremos que se casen los jotos o las manfloras.”

“Bueno, en eso tienen razon,” admitio el Gran Shaitan. “No he conocido todavia a alguien que se haya matrimoneado y siga gozando del sexo. ¿Quiere la defensa interrogar a este testigo?”

“Si, Su Santidad,” dijo Garrido Canabal. “Solo tengo una pregunta.”

“Hagala.”

“Licenciado Serrano Limón, los condones, ¿son todos maleficos? Digo, hay con bolitas, de sabores, otros brillan en la obscuridad, y ahora sacaron uno que toca el himno a la alegria de Beethoven. ¿Todos son maleficos o nada mas son maleficos los comunes y corrientes?”

Serrano Limón se puso rojo de coraje. “La posición de Pro-Tanga…”

“¿Tambien hay posicionej maleficaj?” preguntó Garrido Canabal. “¿De ladito ej mejor que engusanadoj? ¿Ustedej permiten el 69? ¿El camello? ¿La quebradora?”

“Esa ultima es de lucha libre,” le aclaró a Garrido Canabal el Gran Shaitan.

“Ay, Su Santidad, en mij tiempoj habia una japonesa en un lupanar de Macujpana que era ejperta en la quebradora.”

Al oir el acento de Garrido Canabal se le pararon las orejitas a Serrano Limón. “¡Mein fuhrer! ¡Este hombre es…es…un tabasqueño!” gritó Serrano Limón todo indignado.

“Tengo entendido que si lo es,” contestó el Gran Shaitan. “¿Que con ello?”

“¡Esa gentuza no le tienen respeto a la iglesia o a las instituciones! Es mas, ¡las mandan al diablo!”

“¿Y eso se le hace malo?” preguntó el Gran Shaitan. Los cuernos le habian crecido y los ojos le brillaban. Yo me andaba cagando de la risa.

“Don Jorge está muy alterado, mein fuhrer,” dijo Streicher entrandole al quite. En efecto, Serrano Limón echaba espuma por la boca. “Yo creo que no se le deben de malinterpretar sus palabras dado el estado animico en que se encuentra.”

“¡Di que la cagó y que quieres que se caye!” grite.

“¡Skorzeny! ¡Pongale otros cien pesos de multa a Tres Patines para que no ande de bocon!”

“¡Jawohl mein fuhrer!”

IV Otro Testimonio Facho

Te-empino no vá a la villa porque hay mucho indio

“¿Y bien, que otro testigo tiene Cardenal Streicher?”

“El señor Manuel Te-empino.”

Te-empino hizo el juramento de rigor, esta vez poniendo la mano sobre una copia del Mein Kampf.

“¿Cual es su opinión de la guadalupana?” le preguntó Streicher.

“Le tengo un profundo respeto. Representa nuestras tradiciones. Los cristeros la invocaban al entrar en batalla. Todos los mexicanos somos descendientes de los cristeros.”

Garrido Canabal empezó a toser convulsivamente tratando de no reirse. “¡Perdon Su Santidad!”

Te-empino nos vio con un odio no disimulado. “Venerar a la guadalupana implica venerar a las instituciones que han hecho de México lo que es hoy.”

Esta vez yo era el que empeze a toser.

“¡Señores!” nos amonestó el Gran Shaitan, “¡tengan mas respeto!”

Te-empino agarró mas cuerda. “La guadalupana, que si, si mostramos como una mujer encinta, merece nuestro respeto porque representa la maternidad mexicana. Cuando recordamos a la guadalupana recordamos a la madre de todos los mexicanos.” Esta vez hasta el cura Hidalgo trataba de no reirse.

“¡La guadalupana significa el respeto a la vida! Ella, sumisa, acepta ser el receptaculo donde Dios deposita su semilla. No aborta al fruto de su vientre. Con todo gusto lo lleva a termino y luego, entre pujidos y mentadas, ¡lo pare! De ahi que la falta de respeto que ha hecho el licenciado Satanas injuria a los mexicanos guadalupanos. Y estos son la mayoria. Y si, son estos los mexicanos que, gustosos, contribuyen a la manutención de la santa iglesia catolica.”

“Ya salio la lana a relucir,” le murmure a Canabal.

“¿La defensa tiene preguntas para el señor Te-empino?”

Canabal se paró. “Si, varias. Sr. Te-empino, usted visita con frecuencia España, ¿no es asi?”

“A mucha honra, soy descendiente de españoles. Me gusta ir a orar al santuario de Santiago Compostela.”

“¿A la villa no?”

“Hay mucha…aglomeración…no.”

“¿Señor Te-empino, si acepta usted que la virgen en cuestion es una india?”

“Si. Eso es evidente.”

“Y afirma que representa a la madre de todos los mexicanos. Usted nos la recordó como tal.”

“Si, pero no queria recordarsela ¡ja ja! en ese sentido.”

“¿De todos los mexicanos?”

“Si.”

“¿Y sobretodo de los indios?”

“Especialmente de la indiada, si,” contestó Te-empino con cierto dejo de desprecio.

Canabal hizo proyectar una fotografia. Era de las del Casasola. Mostraba a un soldado federal sentado junto a su soldadera. Ambos eran definitivamente indios.

“Este es un soldado de leva tipico del ejercito mexicano. Este es uno de los pelones que andaban persiguiendo cristeros por Jalisco y Guanajuato. Como vé usted está bastante aindiado. ¿La guadalupana representa la madre de este infeliz pelón tambien?”

“Tal vez. ¡No sé! Probablemente cuando los cristeros le estaban disparando se puso tambien a rezar. El miedo no anda en burros.”

“Bien, usted admitio que la señora era una indigena.” Garrido Canabal proyectó la imagen de la guadalupana. “¿En que se basa para afirmar tal cosa?”

“El color de la piel. Es evidente. Ademas tiene la cara ancha. Si, es una indigena.”

Garrido Canabal cambio la diapositiva. “¿Dice usted entonces que la guadalupana es cara ancha y prieta como este?” Aparecio la imagen de Juarez. Perberto chilló como marrano y se tapó la cara.

“¡Naco! ¡Fuchila!” dijo sotto voce Serrano Limón.

Garrido Canabal proyectó la imagen “oficial” de San Juan Diego a continuación. “¿Aindiado como este fulano? Digo, mirenlo. Tiene la barba cerrada y el pelo rizadito. Para mi mas bien parece gachupin.”

“No veo adonde intenta llegar con esta linea de interrogación,” comentó el Gran Shaitan. “Creo que nadie duda que la señora era una indigena y que el tal Juan Diego es un vikingo.”

“Tan solo queria resaltar que la veneración de la virgen nunca ha sido monolitica. El soldado de leva que mostre seguro que soltaria un plomazo al primer cristero que gritara viva la virgen de Guadalupe. La afirmación de que todo México es lupitano –o como dice el señor Te-empino, guadalupano—es tan falsa como su afirmación que todos somos descendientes de cristeros o la indianidad del Juan Diego que ofrecen. Entonces, cuestionar a la virgen o a su ‘leyenda’ no es una ofensa para todos los mexicanos. Ciertamente no lo fue para monseñor Schulemburg que la llamo ‘espuria’.”

“¡Pero insistimos que si es ofensa para la mayoria!” contratacó Streicher. “¡La virgencita es tan respetada como la selección nacional y el IFE! ¡Los mexicanos bien nacidos respetan todas estas instituciones! ¿Tiene alguna otra pregunta o ya va a parar de hacerse pendejo?”

Garrido Canabal no se amoscó. “Solo una ultima, ¿como agrede a la iglesia catolica el licenciado al llamar a la virgen ‘una india violada que no tuvo el derecho a abortar’?”

“Eso debe serle evidente aun a usted,” dijo Streicher. “Sus palabras ofenden a los creyentes.”

“Pero, aclareme, ¿ha causado esto que bajen las recaudaciones de las limosnas?”

“Si, eso es lo importante,” dijo el Gran Shaitan. “¿Que ha pasado con la feria?”

“Por el momento no, mein fuhrer,” admitió Streicher. “No sabemos a la larga.”

“O sea no han probado un daño, Su Santidad,” sostuvó Garrido Canabal. “No hay delito que perseguir si no hay daño.”

“Hay daño en potencia,” protestó Streicher. “Ya una encuesta demostró que al 80% de los mexicanos les valdria madre ser excomulgados.”

“¡Adonde vamos a llegar si ya no le tienen miedo a la iglesia!” gimio Perberto dandose golpes de pecho.

“Skorzeny, pongale cien pesos de multa a Nananina por andar hablando sin mi permiso.”

“¡Jawohl mein fuhrer!”

“¿Daño en potencia? ¡Eso no tiene validez juridica!” protestó Garrido Canabal.

Perberto se habia puesto a chillar como una magdalena. El Gran Shaitan lo veia con desprecio.

“La defensa tiene razón,” dijo el Gran Shaitan. “No hay tal cosa como daño en potencia. O bajó la recaudación o sigue igual o se va incrementando. ¿Tiene mas testigos?”

Streicher vio la condición en que estaba Perberto y sacudio su cabeza. “No, mein fuhrer.”

“¡Bien!” dijo el Gran Shaitan. “¡Skorzeny! ¡Otros cien pesos de multa a Nananina por andar haciendo desfiguros en mi corte! Tendremos un receso para el lonche. Aqui los espero en una hora.”

Nos pasaron a dos cuartos separados, cada un con un excelente bufet y mozos de librea para servirnos las viandas. Yo aproveché para hablar con Skorzeny.

“¿Tiene noticias de mi testigo?”

“Ya viene por el lago Avernus aqui cerquita de Roma. No tarda en llegar. Depende del trafico.”

“¿Le pasó el nombre al Gran Shaitan?”

“Si, Herr Satanas, pero ya vé como es de distraido.”

V Los Sucesos de Atotonilco

donde se describe a la Kali mexicana


El juicio se reanudo. El cura Hidalgo juró sobre los evangelios.

“Diganos, señor cura, ¿cual era la situación de su gente al llegar a Atotonilco?” preguntó Garrido Canabal.

“Mucha gente nos habia abandonado desde la noche esa de Dolores. Ya hasta los periodicos del virrey andaban proclamando que ya me iba quedando solo, que estaba loco, que con mi rebelión solo perjudicaba la causa de la independencia, etc.”

“¿Y que pasó al llegar a Atotonilco?”

“De inmediato tomamos la iglesia y tocamos las campanas para que el pueblo se presentara. Como siempre, llene el zocalo de la plaza. Pero eso no significaba nada. Para la gente, si un cura los llamaba pos tenian que ir, a huevo. La gente no estaba entusiasmada. Pero luego tuve una inspiración. Habia visto la imagen de la guadalupana dentro de la iglesia. La saqué y la enarbolé en alto gritando lo de ‘viva la virgen de Guadalupe y muera el mal gobierno’.”

“¿Y que pasó?”

“¡Fue una reacción en cadena! La gente se enardecio. Empezaron a hacer barricadas a la entrada del pueblo ‘para que no entraran los españoles’. Le mentaban la madre al virrey, a España, al rey.

La noticia se esparcio. Todo ese dia estuvo bajando gente, indios, de las sierras aledañas. Traian solo machetes o palos pero era evidente que estaban muy belicosos. Habian oido que habia proclamado el levantamiento en nombre de la guadalupana y se presentaban a seguirla. Nunca habia visto tal reacción.”

“¿Que sintio entonces?”

“¿Yo? Pues francamente miedo. No estuve a la altura. La historia asi lo atestigua. Mire usted, mi miedo era explicable. Yo era un criollo, un clasista, mi pasatiempo favorito era leer libros franceses prohibidos. De guerra sabia lo que habia leido en Tucidides o Cesar. ¡Imaginese como reaccione! Vera, no era a la virgen de Guadalupe a la que los serranos le echaban porras y vivas. No, esta gente, que en su mayoria no hablaban español, le hacian alabanzas a la Tonantzin. Si, para ellos la virgen morena no era la madre de Cristo ni que ocho cuartos. Era la Tonantzin, la diosa india que con anterioridad se veneraba en el Tepeyac. Y su culto requeria el sacrificio de sangre. Sangre, si, ya sea de una gallina o habia quienes se abrian las carnes para ofrecersela a la imagen.”

“¿La Tonantzin? ¿Y donde quedo lo de la dulce madre de los mexicanos de la que nos habla el señor Te-empino?”

“Pues esa deidad a la que seguian esa gente ciertamente no lo era. No, en esa india no habia nada de ternura o dulzura. Era la indomita reina Budica o la implacable Diana cazadora y sus galgos o tal vez la fanatica doncella de Orleans. Era una diosa de batalla, de guerra, de sangre. En ella no habia sumision o que se yo.

Y si habia sido violada, pues peor para los que lo hicieron, pues ahora buscaba venganza y les iba a hacer maldecir la hora en que los parieron. Y asi lo sentia toda esa gente. Era la hora de la venganza por los agravios de trescientos años, por la religion impuesta a base de sangre y fuego, por los latigazos de los encomenderos, por la avaricia de los ladinos.

Yo no conozco a la señora de la que habla el señor Te-empino. Solo les puedo decir que ojala que no se les manifieste la India que yo conoci, la de las tetas con armadura y un peto en el vientre y un mazo chorreando sangre y sesos españoles. Vamos, caballeros, mi guadalupana era la Kali mexicana.”

“¿Y como reacciono el gobierno del virrey?”

“Ahi está el detalle. Vera usted, los criollos y españoles siempre habiamos sido una minoria. Cuando entrabamos en batalla, ¿que veiamos en las tropas virreinales? Ciertamente ningun rubio ojo pardo. No, caballeros, las tropas virreinales eran puros indios de leva, mexicanos, vamos. ¿Y el gobierno les pedia que se hicieran matar al grito de ‘viva España’? ¿Y que veian de nuestro lado? ¡El estandarte con la misma imagen de la guadalupana que habia en su jacal! No, el gobierno virreinal tenia un problemota con la imagen de la guadalupana. Y la india era nuestra, era insurgente, lo que ahora llaman renegada. ¿Que hicieron? ¡Pues sacaron a pasear a la virgen de los Remedios y fusilaron a la guadalupana!”

“¿Que dice usted? ¿Quien diablos –perdon Su Santidad—es la virgen de los Remedios?”

“La virgen de los Remedios es la virgen a la que se acogio Cortez durante la batalla de Otumba. Es guerita y ojiazul. Y Cortez lo hizo con tan buena suerte que una bala de arcabuz mató al general de los mexicas. Estos, al ver caer a su lider entraron en panico y se dispersaron. La culpa, ¡ja ja!, fue del licenciado Satanas.”

“Ah, caray, ¿la derrota de Otumba fue culpa del licenciado Satanas?”

“Si se acuerdan él, apersonado como Pedro de Alvarado, mató a la mayoria de la nobleza guerrera mexica que se habia juntado durante una ceremonia religiosa. No hablo de una nobleza de perfumes y encajes. No, hablo de los lideres marciales, los guerreros. Acaso se salvaron Cuitlahuac y su sobrino, Cuauhtemoc, de la matanza.

Y aun los sobrevivientes de esa nobleza marcial ya estaban muy debilitados y diezmados por las enfermedades que trajeron los europeos. Despues de todo, ellos eran los que mas contacto habian tenido con ellos. El mismo Cuitlahuac sucumbio a la viruela.

Pero como resultado de la matanza Pedro de Alvarado tuvo que refugiarse en el palacio de Axayacatl hasta el regreso de Cortez de Veracruz. De ahi vino la retirada a traves de la calzada, el salto del licenciado, y finalmente el llanto del extremeño en la Noche Triste.

Pero en Otumba los ejercitos mexicas se dispersaron al caer su general y no contar con esos lideres. Fue Pedro de Alvarado el que ganó en Otumba.”

Me arrugué de hombros. Polvos eran de antiguos lodos. De plano si era yo todo un cabrón de joven.

“¿Y que con el fusilamiento?”

“Tan desesperado estaba el virrey que mando fusilar la imagen de la guadalupana. El acto tomó lugar en la plaza del zocalo en la Ciudad de México, enfrente de la catedral, a plena luz del dia, enfrente de la plebe.”

“¿Los españoles fusilaron la imagen de la guadalupana?”

“Si. Para demonstrar que no tenia nada de magica.”

“¿Y la iglesia catolica mexicana no dijo nada? ¿No excomulgó a los que lo hicieron?”

“Nada. Es mas, el arzobispo de entonces bendijo al peloton de fusilamiento y sus armas. Claro, no fue el ayate de Juan Diego al que le tiraron. No se atrevieron a tanto. Usaron un facsimile.

Pero, saben, no pudieron encontrar ningun soldado del virrey que, siendo nacido mexicano, se atreviera a hacerlo. Todos se negaron aun a pesar de que los amenazaron con corte marcial. Tuvieron que usar unos muchachos recien llegados de un regimiento de Asturias, uno de los pocos cuerpos peninsulares que se presentó en México durante la rebellion.

Y aun a ellos, buenos catolicos, les tembló el pulso. ¡Ninguna bala dio en el blanco a la primera descarga! Los murmullos de la plebe iban en crescendo. Ahi mismo podia caer el gobierno virreinal si la plebe se sublevaba. Rapidamente, con mentadas de madre y juramentos les ordenaron a los asturianos volver a cargar sus fusiles y disparar. Solo entonces se vio a la imagen caer en pedazos.

Y al caer la imagen, se oyeron gritos aislados de ‘Viva España’ desde el palacio virreinal. La plaza, sin embargo, guardo un silencio sepulcral. Nadie respondio. El arzobispo ordenó que las campanas de la catedral tocaran en son de triunfo.

Trescientos años antes habia rodado cuesta abajo desde lo alto del templo mayor el idolo de Huichilobos para demonstrar que Cristo era mas poderoso. Ahora los españoles habian vuelto a hacer la misma ceremonia, esta vez con la Tonantzin, para demonstrar la supremacia de la señora de los Remedios.

¿Que decian los romanos? ¡Que entre mas cambian las cosas mas igual se quedan!”

“Entonces, ¿como explica la manera en que la iglesia catolica mexicana ahora defiende a la guadalupana.”

“Son unos hipocritas, asi de sencillo.”

Streicher se aproximó. “Hablemos de hipocresias. ¿Cuanta gente murio durante su alzamiento?”

“Esa no es hipocresia, es historia,” contestó Hidalgo.

“Bien, ¿cuanta?”

“¿En los diez años de guerra? Yo diria como un millón.”

“De una población tal vez de diez o doce.”

“¡Protesto, Su Santidad!” dijo Garrido Canabal. “La independencia no está siendo enjuiciada aqui. Se acusa a mi cliente de insultar a la guadalupana. Yo creo que es mas serio fusilarla.”

“¡Mein fuhrer!” respondió Streicher.

“Quietos, cabrones. Si tiene alguna pregunta respecto al tema hagala Streicher,” sentenció el Gran Shaitan.

“Bien, señor cura, ¿no le parecio irresponsible utilizar a gente desarmada y poco disciplinada explotando su devoción a la imagen de la guadalupana? ¿No considera eso un insulto tambien a la virgen?”

“Admitó que encontre en la virgen un simbolo muy poderoso.”

“En verdad, lo suficiente para darle nueva vida a su rebelión que ya se andaba desinflando. Despues de todo, ¿cuantos intentos previos habian habido de alzarse?”

“He oido que hubieron muchos.”

“Pero ninguno de estos tuvieron un lider lo suficientemente inescrupuloso para usar la virgen en esa manera.”

“¿Y que tiene que ver esto con las acusaciones contra mi cliente?” preguntó Garrido Canabal.

“Mein fuhrer, yo solo queria ilustrar lo peligroso que es denostar o explotar un simbolo sagrado en la manera como lo hizo el cura Hidalgo.”

“¿O como lo hace Pro-Tangas?” preguntó Garrido Canabal.

“Tal vez, pero Pro-Tangas no está siendo juzgada,” contesto Streicher. “Todo esto ilustra lo peligrosas, repito, que son las palabras del licenciado Satanas. Al llamarla una india violada la convierte en un estandarte para arengar a los enajenados que buscan destruir el orden institucional.”

“Una violación reclama justicia,” dijo Garrido Canabal. “El hacer la violación es de criminales. El no denunciarla es de cobardes.”

“Bien, toda esta discusión es esteril por lo que a mi toca, caballeros,” dijo el Gran Shaitan. “¿Tiene mas preguntas para el cura?”

“No mein fuhrer.”

“Bien, señor Garrido, ¿tiene mas testigos?”

“Estamos a la espera de una.”

“¿Quien?” protestó Streicher.

“Viene en camino. Está en la lista que entregue.”

El Gran Shaitan trato de leer ajustandose los bifocales y sosteniendo el papel a diferentes distancias. “Bien, si hay un nombre. Les doy quince minutos mas nada mas. Se declara un receso.”

En el curso del receso se me acercó Skorzeny. “Herr Satanas, le treigo un recado del Gran Shaitan.”

“Hable usted.”

“Der fuhrer entiende que todas las acusaciones son unas pendejadas. Sin embargo, vá a tener que fallar contra usted. Raison de etat, ¿entiende?”

“Ah, si, hay mucho dinero de por medio. Lo unico que no quiero es que se perjudique a mi abogado o al testigo.”

“El Gran Shaitan no hara tal cosa, naturlicht.”

“Entonces, ¿me va a mandar a Haiti?”

“Es mas serio el asunto. Los curas quieren que se le retire el fuero inmortal.”

No pude evitar temblar un poco.

Skorzeny continuo. “Me dio instrucciones de que le facilite su huida. Estoy a su disposición.”

“Dejeme pensarlo.”

“No lo piense mucho.”

Garrido Canabal notó lo palido que estaba. “¿Que onda licenciado?”

“Me van a retirar el fuero immortal.”
“Ah caray, ¿y eso que significa?” preguntó Hidalgo.

“Veran, ustedes, las almas, tienen fuero inmortal irrevocable. Los angeles como yo podemos tener este cancelado.”

Garrido Canabal me pasó una botellita de cognac. “¿Y que pasa entonces?”

“Yo ya tengo como siete mil años de edad. Si me quitan el fuero me pasa como al Christopher Lee en las peliculas de Dracula. Me vuelvo polvo.”

“¡No la chingue!”

“Skorzeny está dispuesto a facilitarme la huida. Pero, saben, no voy a tomar su oferta. Pinches curas, no les voy a dar el gusto de verme correr. Total, ya vivi lo suficiente.”

“Mejor aqui corrio que aqui murio.”

“Podia haberme desaparecido en Otumba. Pero tampoco ahi me arrugue. Y si Cortez y su gente no lo hcieron fue porque no tenian opción. ¡Si! Siempre hay la posibilidad de un arcabuzazo.”

VI Una mujer desnuda

donde se presenta una fugitiva del purgatorio

En eso se abrieron las puertas de la capilla sixtina y los suizos dejaron pasar a la testigo que esperabamos. Era una mujer, bastante guapita. Y era mas impactante el hecho que estaba completamente desnuda. Sonreia sin preocuparse de su desnudez y se sentó a mi lado. Perberto, al verla, chillo otra vez como marrano y se tapó los ojos. Te-empino, Streicher, y Serrano Limón la veian con la baba cayendoseles.

“¿Esta es su testigo, Herr Satanas?” me preguntó Skorzeny.

“En efecto.”

“Fraulein, permitame,” dijo Skorzeny caballerosamente quitandose el chaleco de cuero y poniendoselo en sus hombros.

“Ay, gracias,” dijo la mujer. Luego se rio. “¡Quinientos años encuerada en el purgatorio ya ni me acordaba de usar ropa!” El chaleco que la medio cubria la hacia ver aun mas desnuda, por alguna razon.

“Pues gracias por venir,” le dije.

“Esto no me lo pierdo por nada.”

Sor Juana Inez juró sobre los evangelios.

“¡Mein fuhrer!” dijo Streicher. “¡Yo protesto por traer a esta mujer aqui!”

“¿En que se basa su protesta Streicher?” preguntó el Gran Shaitan. “Está en la lista de testigos.”

“¿En calidad de que viene ella? Tengo entendido que fue en vida una monja rebelde del siglo XVII.”

“Viene tan solo por su calidad de mujer,” explicó Garrido Canabal. “Digo, Su Santidad, aqui estamos discutiendo sobre el honor de una mujer. ¡Y somos todos hombres! ¿No les parece que una mujer, una religiosa, seria un punto de vista mas adecuado que el de unos hombres?”

“¡Pero esta encuerada!” chilló Perberto. “¡Fuchila!”

“¡Skorzeny! Pongale otros cien pesos de multa a Nananina para que no se ande espantando de unas tetas al aire. La señora acaba de salir del purgatorio. No se puede esperar que tenga ropa. Proceda con su testigo, señor Garrido.”

Sor Juana puso a un lado el chaleco y se sentó comodamente y sin verguenzas en el sillón de los testigos.

“Bien, hermana, digame, aqui está la imagen de la guadalupana. Podria comentarnos sobre la simbologia que se observa a sus pies.”

“Ah si, se refiere usted a los cuernos esos. La gente no sabe exactamente que concluir con ellos. Algunos piensan que es alusion, ¡ja ja!, a los cuernos del diablo.”

“Ah caray,” dijo el Gran Shaitan.

“En realidad hay dos posibilidades mas creibles. Vera, pueden ser los cuernos del toro de Mitra. Significa virilidad y fecundidad. En tal caso la guadalupana es imagen con alusiones paganas.”

“¿Pero por qué, si es una imagen divina, muestra esta imagen pagana entonces?”

“¡Ja! En mis tiempos sabiamos que no era una imagen divina. Sabiamos que habia sido hecha por un artista indigena desconocido. Es obra de la mano del hombre. Inspirada, tal vez, por Dios, lo admito.

Pero esa no es la unica interpretación que introduce simbologia pagana. Los cuernos tambien pueden representar a la luna, la diosa Luna de los romanos. Yo me inclino por esta teoria.”

“¿Por qué?”

“La virgen de Guadalupe es una mujer, aparentemente joven. No se vé enferma. De ahi que no es menopausica.”

“¿Los cuernos de la luna aluden a su menstruación entonces?”

“¡Mein fuhrer! ¡En nombre de la iglesia protestó tal sacrilegio!”

“¿Por qué es un sacrilegio?” preguntó Sor Juana. Se sentó erguida y sus pechos mostraban sus pezones con aureolas bastante amplias. “En varias partes de Europa hay calices con gotas de la leche de la virgen Maria. O por lo menos asi lo aseguran los curas a cargo de ellos. Tantos hay que la señpra aparentemente fue una verdadera vaca lechera. Si dá leche la virgen Maria es de pensar que tambien podria sangrar mensualmente.”

“Interesante teoria,” dijo el Gran Shatian. “Y no, no creo que se refiera a mis cuernos. Estos los tengo bien puestos en mi testa. No procede su protesta Streicher. Continue Sor Juana.”

“Bien, como decia, en mis tiempos sabiamos que era una imagen pintada por un artista indigena cuyo nombre no se recuerda. Sin embargo, estudiosos han aplicado metodos modernos y han descubierto que el ayate no tiene solo una sino tres imagenes. Una tiene hasta una firma pero es illegible. Y respecto a la simbologia pagana, no dudaria que seria una broma del artista.”

“¿Y por qué ese hombre haria eso?”

Sor Juana se rio. “¿Y como sabe usted que la pinto un hombre?”

Garrido Canabal se rio nervioso. “En realidad…ah caray…bueno, es logico.”

“¡Eso es ridiculo!” dijo Streicher. “No fue hecha por un hombre o mujer. Fue hecha por Dios.”

“¿Y por supuesto Dios es hombre?” preguntó Sor Juana. “Caballeros, lo que yo veo en esa imagen es una divinidad pagana, una alusion a las diosas femeninas, Ishtar, Isis, que gobernaban a la humanidad antes de que se estableciera la hegemonia del señor Yawveh.”

“Muy interesante, ¿pero que tiene que ver esto con las acusaciones contra Satanas?” preguntó el Gran Shaitan.

“Su Santidad, mi intención es mostrar que la imagen no tiene divinidad. Es tan solo eso, una imagen. ¿Acaso vamos a revivir aqui la controversia iconoclasta? Lo que si cuestiono son todas las conclusiones que hacen sobre esta imagen. Por ejemplo, ¿como saben los señores de Pro-Tanga que está encinta? ¡Si tiene un resto de ropa encima! Digo, creanme, yo estoy mas comoda asi encuerada. De ninguna manera espero volver a tener que ponerme un coton como el que porta esta señora. Con tanta ropa no creo que se pueda saber a ciencia cierta si tiene panzita o es tan solo una llantita.

Pero vamos asumiendo que si, si está encinta. ¿Eso que quiere decir? Pues bien, tiene una matriz y vagina. Es, si, una mujer hecha y derecha. ¿Y que edad le calculan? Para mi que es una jovencita. Aunque ya ven que las indias no muestran la edad. Yo diria que tiene tan solo veinte años. Si la chamaca tiene veinte años y está completa, es logico suponer que se masturba.”

“¡En el nombre de Dios protesto!” chilló Streicher. Perberto habia sacado un crucifijo y se lo mostraba a Sor Juana. El Gran Shaitan tan solo se reia.

“¿Y porque se escandalizan tanto señores?” pregunto Sor Juana. Tenia una mano en la charanga. “Todas las muchachas se masturban. ¿Ustedes de jovenes no lo hacian? Yo pensaria que el cardenal estaria sobandose todo el tiempo.”

“¿Como se atreve a decir eso?” chillo Te-empino.

“Muy sencillo: soy mujer y sé de lo que hablo. Es mas, soy multi-orgasmica, asi nos hizo Dios, cosa que ustedes los hombres nunca podran disfrutar, ¡ja ja! Pero bien, dejemos a un lado las discusiones lubricas.

Especificamente hay otra alusión muy significativa que debo apuntar. Vean, esta chamaca trae encima trae una capa con un manto con estrellas. ¡Se imaginan lo que ha de sufrir con el caloron! ¡Ufff! ¡Mejor encuerada! ¿Entienden la alusión escondida en este campo de estrellas? Si, campo de estrellas, compostela, como en Santiago Compostela donde vá tan seguido usted señor Te-empino. El artista nos esta diciendo muy claramente: esta imagen es una invención gachupina.

Y si es morena, ¿por que necesariamente es india? No han visto a las gitanas en Sevilla? Mas prietas no las pueden encontrar. El mismo vocablo Guadalupe es de origen arabe. ¡A la mejor la señora es una mora! ¡Alah Inshalah! De ahi que si el licenciado Satanas se mofa de esta imagen, pos no veo yo razón para alebrestarse.”

El Gran Shaitan veia a Sor Juana con admiración. “Bien, ¿tiene la fiscalia alguna pregunta?”

Los fachos se miraron unos a otros bastante confundidos. Perberto y Te-empino sacudieron sus cabezas. La mujer desnuda en el banquillo era demasiado formidable. “Ninguna, mein fuhrer.”

“Bien, declaró un receso de quince minutos. Al regresar pueden hacer sus argumentos finales. Señora, le agradeceria si se pusera el chaleco de Skorzeny por lo menos. Francamente, me distrae. No sé si es su hermosura fisica o su intelecto o ambas lo que la hace tan atractiva.”

Sor Juana se rio.

VII El desenlace

donde el lic. Satanas atina con un arcabuzazo

Los fachos se retiraron a una sala adyacente a discutir su presentación.

Skorzeny se me aproximo. “Herr Satanas, me temo que tiene que decidir. Es su ultima oportunidad. Ahorita la parte acusatoria está distraida.”

“No Skorzeny, no voy a ninguna parte. Dele, sin embargo, este CD a Streicher. Diganles que tengo copias.”

“Bien, Te-empino tiene laptop. Lo va a poder ver.”

“Eso es lo que quiero.”

Pasarón los quince minutos. Dentro de la sala se oian gritos rabiosos. Al regresar el Gran Shaitan todavia no habian salido los fachos.

“Y donde está Streicher y el cardenal?”

“Dejeme ver, mein fuhrer.” Skorzeny entró al cuarto y salio de inmediato. “Piden diez minutos mas, mein fuhrer.”

“Ni madres. Tengo que irme a jugar golf con Bill Gates en una hora. ¡Diganles que salgan ya!”

Los fachos salieron a regañadientes. Perberto esta bañado en lagrimas y tenia un ojo morado. Streicher estaba tan rojo que hacia juego con sus ropas de cardenal. Serrano Limón espumeaba por la boca. Y Te-empino nos veia con tanto odio que los ojos le brillaban.

“Mein fuhrer,” dijo Streicher. “La fiscalia retira los cargos contra el licenciado Satanas.”

Hubo un silencio que duro casi un minuto.

“¿Oi mal?” dijo el Gran Shaitan.

“No, mein fuhrer, retiramos los cargos.”

“Eso es muy grave. El presentar una acusación frivola, tomar el tiempo de esta corte, mandar sacar presos del infierno y almas desde el purgatorio para que al final se retracten, eso no se hace cardenal.”

“Presentamos nuestras mas contritas disculpas a esta corte.”

“Las disculpas no van a bastar en este caso, Streicher.” El Gran Shaitan sonrio. “Se les impone una multa de cinco mil millones de euros a pagarse en el curso de un año en abonos mensuales a razón del 10% de interes. Los pagos los puede hacer la curia mexicana al Banco Ambrosiano.”

“¡Puta madre!” exclamó Perberto.

“Ademas de otros cien pesos de multa a Nananina por usar vulgaridades en esta corte. Señor Garrido, tiene usted la palabra.”

“Si, Su Santidad, mi cliente ha sido profundamente agraviado. Pero su unica solicitud es que no quiere servir de abogado defensor del Cardenal en Los Angeles. Las fotos pegosteosas que le mandó Maciel al cardenal estan a disposición de esta honorable corte, sin embargo.”

“Las guardaremos bien. No se preocupen de que vayan a salir a la luz.”

“Bien, con la venia de la corte, el señor cura Hidalgo quisiera tener su propia celda privada. Dice que el señor cura Morelos ronca demasiado y siempre anda quejandose de dolores de cabeza y anda con su paliacate.”

“Licenciado Satanas, asegurese de que esto se cumpla. SI necesita presupuesto para una celda nueva, el cardenal lo proveera.”

“La hermana Sor Juana ya tiene quinientos años en el purgatorio y quisiera que se decidiera de una vez por todas si va al cielo o al infierno.”

“¿A donde quiere usted ir, Sor Juana?”

La monja se paro. “Pues vera, Su Santidad, de plano no quisiera pasarme el resto de la eternidad viendole la jeta a la Madre Teresa. Prefiero el infierno mexicano. Con el caloron no voy a tener porque usar ropa y ya me acostumbre a andar encuerada. Y de plano hay gente mas interesante en el infierno.”

“¡Excelente! “ respondió el Gran Shaitan. “Me dara un gran gusto visitarla y conversar con usted ahi, cosa que no puedo hacer en el cielo. ¿Tiene otra solicitud, señor Garrido?”

“Si, quisiera volver a Macuspana, aunque sea brevemente, como ser vivo. Quien quita si la japonesa esa dejo descendencia ahi y me encuentro con una chamaca que sepa hacer la quebradora.”

“Pos ya somos dos, señor Garrido. Yo quiero echarme unas piguas. ¿Que tal si nos vamos de parranda?”

“¡Orale! ¡Yo estoy puesto!”

“Bien, para terminar,” sentenció el Gran Shaitan, “debo anunciar que he decidido que el monsieur Papa Doc ya no tiene que estar a cargo del infierno Haitiano. ¿Que le parece si usted le entra al quite, cardenal Streicher? Necesito un hombre de confianza que administre el lugar.”

Streicher palidecio. Apenas logro murmurar un “jawohl mein fuhrer”.

Ya de vuelta en el infierno mexicano Garrido Canabal me preguntó como le habia hecho.

“Bien, veran, yo le entre al Yunque porque Diego me estuvo chingando que lo hiciera. Tienen una mansionsota al sur de la ciudad y ahi hacen sus cochinadas y orgias. La visite varias veces. En una de esas se me ocurrio poner camaras escondidas.”

“¡No la chingue! ¿Pos que tiene el video?”

“Muestra a Perberto bailando con Michael Jackson y Serrano Limón. Los dos primeros estan encuerados y el ultimo solo traen una tanga. Luego se besuquean y hacen un menach atroz en el piso. Aparentemente, como es marmol, pos estaba muy frio o muy duro. Clarito se ve como Perberto baja un lienzo para usarlo de alfombra. ¿Pero saben que pusieron de alfombra? ¡Una imagen de la virgen de Guadalupe!”

“¡Ah cabron! Con razón se arrugaron!”

“Juar! Juar! Juar!”

FIN



2 comments:

Maria Rivas said...

Pomponio:

Me gustaria en un futuro poder
volver a leer todos los posts que ha escrito en un libro.
Tiene mucha imaginacion lo felicito.
Gracias.

Pomponio said...

Muchas gracias por su gentileza. Ando en esos planes. Me dieron el norte de la manera de autopublicar y vender los escritos con las patas en Amazon.