Sunday, September 02, 2007

" LA SOCIEDAD NO PUEDE DEFENDERSE DE LOS PSICÓPATAS"

Entrevista al mayor especialista de PSICOPATIA del MUNDO.

Sonríe Robert Hare. A menudo y como mirando hacia otra parte, con la
sonrisa levemente amarga de quien ha visto mucho, quizá demasiado,
pero a pesar de ello no ha conseguido que su mensaje termine de calar.
Los psicópatas no son solo los fríos asesinos de las películas. Están
en todas partes, viven entre nosotros y tienen formas mucho más
sutiles de hacer daño que las meramente físicas. Los peores, dice,
llevan ropa de marca y ocupan suntuosos despachos, en la política y
las finanzas. La sociedad no les ve, o no quiere verles, y consiente.

-¿Por qué parece que en ciertos países hay más psicópatas que en otros?
-No es cierto. Es un problema universal, igual en todas partes, solo
que en algunos países se tolera más. Por ejemplo, en Sudán, matar se considera un
comportamiento aceptable. Incluso en Estados Unidos, comportamientos
que hace 15 años no se aceptaban, ahora sí. Comportamientos claramente
psicopáticos y que aparecen continuamente en el cine y la televisión.
Violencia, maldad, premeditación, sangre fría, falta de
remordimientos...

-¿Es la falta de empatía el elemento clave de la psicopatía?

-Sí. La empatía es una característica humana y se puede representar en
una curva. La mayoría estamos en el centro. Y ambos extremos son
malos. Tampoco es buena demasiada empatía. La naturaleza nos ha dado
la capacidad de conectar. Pero los psicópatas no tienen esa capacidad.

-¿Es cierto que son más inteligentes que el resto?
-Si hablan de medicina, parece que saben más que un médico, aunque el
interlocutor sepa que no saben nada. Si van detrás de un político y le
hacen una foto, ya dicen que son amigos. Parecen inteligentes, pero en
realidad no son especialmente brillantes. Algunos sí, claro. Y cuando
son inteligentes son más peligrosos.

-¿Están mezclados con nosotros, en el mundo real?

-Por supuesto. Y la mayoría de los psicópatas no son asesinos. Están
en la política o en los negocios. Y si cometen un asesinato es, a lo
mejor, porque te has puesto en su camino o porque sencillamente no les
has caído bien. Están en todas partes. Son personas que saben
controlar a los demás pero parecen muy buenos. Tienen carisma sin conciencia.

-¿Qué proporción de psicópatas hay entre la población?

-Cerca del 1%, según una estimación que hice hace diez años. Pero
nuevos estudios demuestran que depende mucho de cómo se mida y de los
criterios que se usen.

-Usted creó los test de psicopatía más utilizados...
-Sí. En dos versiones. La primera (PCLR) consta de veinte criterios y
la segunda (PCL) mide doce. Es esta segunda herramienta, más sencilla,
la que se más se utiliza. Los resultados se colocan en un diagrama con
dos ejes. Uno de puntuación, entre 0 y 24, y otro de población. La
mayoría de las personas tienen puntuaciones muy bajas, pero a partir
de 18 puntos son psicópatas. Y, efectivamente, existe cerca de un 1%
de la población con más de 18 puntos.


-¿Se puede ser amigo de un psicópata?
-Sí, pero no mucho. Hay personas a quienes les encantan los
psicópatas. Porque son divertidos. Te van a engañar y a chupar la
esencia, pero resultan atractivos, aún a costa de ese precio tan alto.
Al final, cuando ya no les sirves, te dejan. Los psicópatas son
esponjas emocionales y absorben todo lo que tengamos. Pero si exprimes
una esponja, suelta todo lo que cogió. Ellos no. Si los aprietas, sólo
saldrá polvo.
-¿Cómo influye ese 1% de psicópatas en el resto de la sociedad?
-Ese 1% puede tener impacto sobre millones de personas. Fíjese, por
ejemplo, en los grandes escándalos financieros, con pérdidas para
miles de personas. Detrás hay una mente psicópata. En los grandes
negocios la psicopatía no es una excepción. ¿Qué tipo de persona cree
usted que es capaz de robar a miles de inversores, de arruinarles
aunque después se suiciden? Dirán que lo sienten, pero nunca
devolverán el dinero. Es incluso peor que lo que hacen muchos
asesinos.

¿Y los políticos?
-La política y el póker son dos ocupaciones cuyas reglas obligan a
mentir y engañar. Si los políticos fueran sinceros no serían elegidos.
Muchos son mentirosos a secas. No tienen forzosamente que ser
psicópatas. Pero la política es un medio fantástico para que se
desarrollen, el mejor ambiente, el ideal. Igual que los negocios, que
cambian con mucha rapidez. Ahí los psicópatas se desenvuelven como pez
en el agua.
-¿Quiere decir que en círculos políticos y financieros hay más
psicópatas que entre la población normal?
-Por supuesto que sí. Docenas de políticos de alto nivel deberían
claramente estar en la cárcel. Son psicópatas, pero no puedo decir
nombres. Tengo impresiones, y muchas. Pero debería aplicarles mi test.
Me gustaría estudiar a algunos más a fondo. Y eso complicaría mucho la
vida de los políticos honrados.
-¿Cómo puede la sociedad defenderse?
-Es prácticamente imposible para la sociedad defenderse de eso. Porque
son ellos los que, además, hacen las reglas, dictan los principios y
gastan millones para explicar al mundo que lo que hacen es fantástico.
No sé lo que podríamos hacer. Para esto las elecciones no sirven. La
gran mayoría de las personas no funcionarían bien en estos puestos. Lo
dejarían, no servirían. No quiero decir que todo el mundo en esas
posiciones sea psicópata, pero sí digo que el porcentaje entre ellos
es muy superior al 1% general. Y que con diez ejecutivos, o políticos
psicópatas entre mil, ya sería suficiente. Un pequeño ejército de
soldados puede ocupar un país entero.
-¿Qué hacer entonces?
-Lo mejor y lo único que se puede hacer es intentar comprender. Y la
sociedad no lo entiende porque la psicopatía es diferente. No hay
patrones, como pasa, por ejemplo, con la esquizofrenia. Pasan años
antes de identificar a un psicópata.
-¿Se puede curar?
-No. No tenemos procedimiento alguno para curar porque no hay nada que
curar. Es un comportamiento con anomalías neurológicas. Pero no hay
pacientes que pidan ayuda, que sufran. El problema lo tienen los
demás. Ellos están perfectos, y se sienten perfectos. Nunca podrán
sentir empatía, ponerse en el lugar de otra persona, tener
sentimientos hacia alguien. Ni siquiera por los seres más próximos,
padres, hermanos, pareja, hijos... Los psicópatas no tienen emociones,
y no es posible enseñárselas.
Entrevista completa aquí:
http://www.rtve.es/tve/b/redes/semanal/prg436/entre_436.pdf