Friday, April 11, 2008

Ladillas - Pacto con el Diablo

Ladillas – Pacto con el Diablo

Por el Lic. Mefistófeles Satanás

Doña Cholita me interrumpió cuando estaba surfeando euronudes.com. “Ay perdone oste licenciado, pero es que aquí está un tal don Beltrone quesque le urge hablar con oste.”

“Ah que la ch…” maldije en voz baja. “Diles que se esperen tantito Orita los recibo. Esto es prioritario.” Y ansina acabe de bajar los jpegs de la Alzbeta, una checa de muy buen ver.

Reconocí luego luego al tal don Beltrone, un senador de la republica, que entró seguido de otro personaje que por los ojotes se veía que estaba todo asustado de estar frente al diablo. Ansina tienen la conciencia estos cabrones. Los dos venían vestidos muy elegantes, cual salidos de una película de gangsters de deNiro.

“Signore Satanás,” dijo el tal don Beltrone extendiéndome su mano, “ser molto honore para mi.”

“Pos nomás que no le voy a besar la mano cochambrosa, don Beltrone. Luego ya vide que quien sabe donde la ha tenido recientemente. Ansina se pegan las enfermedades. Siéntese. Y que milagro que está aquí y acompañado de ese guey.”

“Ah, don Mefistófeles, il signore Francesco Labastidi es mi consiglieri, usted sabe, mi mano derecha.”

“Pos bien, ¿que chingaos quieren conmigo?” Puse un CD de Pavarotti para amenizar el ambiente. El gordo se aventó el “Libiamo”. Como el caloron estaba en su apogeo le subí al aigre incondicionado de mi oficina. Mis dos visitantes se abanicaban con sus sombreros de Palermo. Saqué mi botella de Chupardi, la que tiene un murciélago adentro, llene unos vasos con hielo y les serví a los dos cabrones.

“Grazie,” dijo el tal don Beltrone. “Vera usted, bueno, dejare que Francesco le explique.”

“Signore Satanás, ¿está usted enterado de los arreglos que hemos logrado con la famiglia del bajío mexicano?”

“¿Dice usted la mafia clerical, los mochos?”

A la mención de la palabra “mafia” los dos cabrestos se pusieron incómodos. “No nos gusta describir así a esos caballieri,” explicó Labastidi. “Pero sabrá usted que la famiglia del bajío distribuyo canonjías entre nuestros subcapos.”

“¿Y nos les dieron a ustedes? ¿Los ignoraron?”

“¡Chertamente que no se atreverían a ignorarnos!” se rió don Beltrone.

“Il vaticano nos ha transferido dineros para nuestras vaquitas,” explicó don Francesco. “Y también con los excedentes del petróleo han distribuido dineros entre nuestros subcapos, los gobernadores.”

“¿Y cual es su bronca entonces? Tal parece que los negocios caminan.”

Don Francesco se trago el jugo de murciélago de un golpe, error táctico, como bien sabia yo. “Es que ahora nos tienen por il tompiati, como quien dice, y exigen que les…¡Ay Dios mio!”

Labastidi se paró, trastabilló, y cayó como muerto a nuestros pies.

“¡Salud!” dije levantando mi vaso.

“¿Francesco morto est?” preguntó azorado don Beltrone.

“No se preocupe. Es que el jugo de murciélago no es para tomarse de un trago. Va a tener la cruda más espantosa de su vida. Eso si, se le va a curar lo borracho, por lo general dejan de tomar después de esa experiencia. Es como si hubieran visto al diablo.”

Don Beltrone contempló su vaso con recelo. “¿En verdad quita lo borracho?”

“Si no lo toma de golpe mas bien los curte. Yo le mande unas botellas al enano pero ese desgraciado ni ansina se le quitó lo borracho.”

Don Beltrone se tomó un traguito. “Bueno, continuare yo. Decía que los de la famiglia del bajío ahora nos han amenazado. ¿Se imagina si hicieran auditorias a nuestros subcapos para que explicaran que han hecho con los excedentes petroleros que les han pasado? Ahí saldrían todas las tranzas. A cambio quieren que les pasemos su deforma energética y si no, pos nos echan a los carabinieri de la PGR encima.”

“Pos ábranse de patas como siempre. ¿Cuál es su bronca? Ya los conocen como las putas del PAN de todas maneras.”

“Nuestro problema son il renegati. Controlan el DF. Ya tomaron las tribunas. Y nos esperan afuera. Básicamente, don Mefistófeles, necesitamos encontrar una sede alterna para el congreso de los capos donde podamos hacer nuestro robo en santa paz.”

“¿O sea que creen que tendran que irse del DF? Pos que se vayan a Mochotitlan, la franja que abarca desde Jalisco a San Luis Potosí. Ahí está Querétaro. Fue donde hicieron la constitución allá en el 17.”

“Si, Yunquetaro seria ideal. Pero, sin embargo, está a la sombra del cerro de las campanas. Algunos de la famiglia del bajío se sienten incómodos cuando les mencionan ese lugar. Saben que ahí van a acabar. Y toda esa franja está relativamente cerca de la capital. Los renegati se pueden movilizar ahí. Y también tienen renegati, muchos, en esos lugares y estos son rete cabrones si logran sobrevivir entre tanto mocho.”

“En eso ultimo tiene razón. Los resistentes ahí tienen muchos huevos. Bueno, lo ideal seria que sesionaran en Houston. Al fin que ahí están las sedes de las transnacionales y luego se pueden ir de ‘shopping’. Estoy seguro que el gobierno les pagaría los viáticos y un hotel chingón. Imaginese los parties que les ofrecerían las transnacionales, con putas de lujo traídas desde Las Vegas.”

“En efecto, don Mefistófeles, algunos del PAN habían sugerido que hiciéramos eso, que nos fuéramos a sesionar a gringolandia. Ciertamente no seria en Los Ángeles pues ahí la raza nos lincharia. Pero en Tejas nos protegería la Shell y la Halliburton. También propusieron que se hiciera en las embajadas de EEUU o de España. En ambos casos seria descararnos ya de plano mucho ¿no? Como está la gente de plano nos lincharían al regresar. Y respecto a las embajadas gringas o gachupinas, esas embajadas están en la capital. Los renegati los pueden cercar.”

“Pos váyanse a Sonora. Ahí el gobernador Alburs tiene su propio cartel y sicarios con cuernos de chivo. O tal vez pueden irse a Saint Peter, el pueblo ese juntito a Monterrey. Allá ya se creen gringos.”

“Como apuntaba, ahí también hay renegati, y de los mas aguerridos pues sobreviven en ese ambiente.”

“Pues no tengo idea donde mas podrían ir. Obviamente el sureste no se los recomiendo, a pesar de lo vendido que es el subcapo de Chiapas. Capaz que ahí si los secuestran y oste se pone otra vez a chillar como marrano. Como que se van a tener que ir rete lejos, a casa de la chingada, como quien dice.”

“Ay signori Satanas, es por eso que venimos con usted. Mio colegui y yo hemos concluido que tal vez usted podría habilitarnos algún recinto aquí en Infiernotitlan.”

Me quede pensando un rato. El gordo de hacienda me había congelado el presupuesto para el segundo piso al infierno, quesque argumentando que solo me lo aprobaban si pasaban la deforma energética.

“Creo que tengo el recinto perfecto, sígame.”

Don Beltroni dejó su saco en mi oficina, junto con el cuerpo exánime de don Francesco. “Oiga, aquí hace un caloron.”

“Pos váyase acostumbrando. Usted está en mi lista de futuros huéspedes. Mire, aquí estamos.” Abrí las puertas a un salón con curules y un podium.

Don Beltrone examino el recinto. “Esto es perfecto. ¿Tiene aire acondicionado?”

“Me temo que no. Este es el Salon de Sesiones Luis Echeverría Álvarez, nombrado ansina por un prócer de su famiglia. No lo hemos inaugurado. Estamos esperando que el pelón nos caiga aquí en cuanto se muera.”

“Perdone, signor Satanas, pero no solo hace un caloron aquí. También huele rete gacho.”

“Eso es porque mire usted atrás de presidium. Ahí están en letras de mierda los nombres de los cabrones que servirán para atestiguar lo que harán aquí.” En efecto, ahí estaban los nombres de Iturbide, Santa Anna, Miramón, GDO, LEA, Miguel Alemán, Juan Pablo II, etc., etc. “El recinto huele ansina por la mierda con que están hechos los nombres.”

“Oiga, ¿pero no entraran aquí los renegati?”

“No le garantizo. Son capaz de seguirlos…¡ja ja!...al mismo infierno con tal de seguir chingandolos. Ya hay retenes arriba pues ahí está el rancho del burro parado de Fox. Para lo que quieren hacer, yo pienso que este salón es lo mas apropiado que podrían encontrar dentro de México. Si no, pos, como le dije, váyanse a Houston y ahí no los molestan.”

“¡Uff! Pues no tendremos de otra, aquí sesionaremos. ¿De a como?”

“Muy sencillo, le dice al gordo de hacienda que me suelte mi feria para el segundo piso. Necesito espacio. Digo, esta su famiglia y la de los mochos, algún día se van a morir. Ah, y si quieren, pos aquí en Infiernotitlan semos naturistas. Las almas andan encueradas. Ayuda a sobrellevar el caloron.”

“Pos si ya nos estamos empinando, pos encuerarse no importa,” concluyó don Beltrone. “Como quien dice, ¿mi famigilia va a firmar un pacto con el diablo?”

“Pos si se quiere poner dramático, si. Piense en esto como una ‘asociación’ o ‘alianza’. Ansina no suena tan gacho.”

Ya que se fue el tal don Beltrone, me di cuenta que había dejado a don Francesco todo jeton en mi oficina. Llame a doña Cholita. “Doña Cholita, por favor, dígale a don Viboriano que me manden unos chamucos de intendencia. Tengo aquí un mojón que ronca demasiado y me quita la inspiración mientras sorfeo.”