Wednesday, November 25, 2009

LAS CONSECUENCIAS


Toda acción, tiene una reacción; todo paso que se da hacia adelante, tiene una repercución en el futuro, ya sea a corto o a largo plazo; todo, absolutamente todo lo que hacemos, tiene una trascedencia.

Lo que acontece en estos momentos con el SME y el hecho de que los partidos PRI, PAN y sus achichincles, partidos pequeños y más parásitos que los mayores, que se salieron del recinto legislativo haciendo oídos sordos a la Controversia Constitucional que las fracciones del PRD, PT y Convergencia intentaron interponer ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación me pone a pensar en hechos de un pasado no muy lejano.

El PRI, El PAN y sus partidos satélites ya se han descarado lo suficiente con el paquete fiscal como para saber qué lo que pretenden solamente es satisfacer sus intereses, mismos que van desde jugar con el dinero para próximas campañas (que les beneficien a ellos, obviamente), así como ir preparando terreno para el 2012 al elevar en pedestal de oro a Peña Nieto aprovechando, ya de paso, a los medios para explotar su imagen, así que aquí me detengo con la triada de izquierda: PRD, PT y Convergencia, quienes en estos momentos adolecen de ser minoría significativa como para que sus votos tengan un peso dentro del Congreso. Irónicamente, en estos momentos los afectados directos de esa minoría son los compañeros SMEítas. Ellos, quienes hasta nos estuvieron acompañando en la defensa del petróleo.

El que PRD, PT y Convergencia sean minoría tiene su porqué y en esos porqués también hay nombres. El que sean minoría no solo está afectando al SME en estos momentos, también influyó para la aprobación de la próxima cargada impositiva que se nos viene para el 2010 y quién sabe de qué otra manera nos pueda afectar. ¿Y esto le puede importar o preocupar a alguien como a Jesús Ortega?: No. Y esto es precisamente lo que ha buscado la derecha al meter la mano en los asuntos de la izquierda para encontrar a aquellos que se presten al juego de intereses político-económicos más allá del bienestar de la sociedad.

Con cada día que pasa, voy comprendiendo un poco más lo que quiere Andrés Manuel para el país y de nosotros y llego a la conclusión de que sí: él tiene que y va a llegar a la Presidencia Constitucional. A estas alturas ya no se trata de preguntarse si podrá o no, ni de pedir permiso. Andrés Manuel (o en su defecto, alguien que de verdad esté probado como un político que nos represente y se apegue a su filosofía) va a llegar a esa Presidencia, pero aún llegando a esa meta, poco o mucho se podrá lograr si nosotros no tenemos bien digerida esa filosofía, misma que nos insiste una y otra vez en tres palabras clave: el cambio, la organización y la iniciativa que deben emanar desde nosotros mismos. Mientras no entendamos esto y no tengamos la convicción, poco se podrá lograr aún con un gobierno de izquierda en el poder. Es aquí cuando entiendo a AMLO cuando insiste en que no busca el poder por el poder, pues el poder de nada sirve, en primera, si no es para servir a los demás y en segunda, si no hay una ciudadanía ya conciente de que también forma parte importante de ese cambio necesario para respaldarlo y sustentarlo, pero, ¿cuántos ya lo entendieron de esa manera y sin hacer caso de toda la basura con la que juega la televisión al tersgiversar esos ideales, pues finalmente, es lo que son: ideales de vida?

Lo acontecido hoy con el SME no es más que una consecuencia de las divisiones de la izquierda, esa izquierda que ha perdido fuerza electoral (misma que se traduce en esa disminución significativa de fuerza en el Senado y en la Cámara de Diputados) gracias a esas divisiones, a esos políticos que todavía no entienden que no queremos a más como ellos. Entiendo el enojo de los compañeros y me solidarizo con ellos y precisamente por esto, hoy más que nunca, tenemos que organizarnos entre nosotros, porque está más que demostrado que el poder y las instituciones estás putrefactas.

Estamos solos. Como sociedad estamos completamente abandonados, esa es la verdad, así que por ello es mucho más apremiante que nos organicemos y nos unamos. Nadie va a venir a ayudarnos. Solo nosotros podemos hacerlo. Una vez más, insisto en las palabras de Andrés Manuel: Solo el pueblo puede salvar al pueblo. ¿Qué tan difícil es entender algo como esto?