Thursday, March 04, 2010

EL 'ATOLISMO' MEXICANO

El compañero Lúar Moreno Álvarez recientemente publicó su propia reflexión respecto al caso de la guardería ABC. Su opinión me puso a pensar en alguna cosas respecto a la indolencia del mexicano.

De todo lo que ha sucedido en el país (casi todo para mal, triste y dolorosamente), no dejo de considerar la tragedia de los niños quemados de la guardería ABC como la peor de todas, incluso más que la muerte de los adolescentes de Cd. Juárez y Torreón. No he dejado de insistir en que, hasta donde sé, no falta quien sea padre o madre de algún hijo, sin embargo, cuando aconteció dicha tragedia volvió a pasar lo de siempre: los padres agraviados lucharon -y lo siguen haciendo- como si estuvieran solos.

He tenido la oportunidad de cubrir algunas manifestaciones respecto a este tema y si algo me sorprendió y me alarmó fue ver la misma indolencia e indiferencia de la gente que pasaba junto a estas manifestaciones como la que demuestran cuando se manifiestan los compañeros del SME, o cuando suele haber alguna manifiestación relativa al movimiento Obradorista.

No lo entiendo, en verdad que no entiendo la pachorra del mexicano: el agravio de los padres que perdieron a sus hijos por la negligencia y corrupción de sus más altas representaciones (Doña Margara Zavala, esposa del usurpador, está señalada, simple y concreto) debería ser el agravio de todos. Digo, lo que piden esos padres es lo que exigiría cualquier padre que hubiera perdido a sus hijos en esas condiciones: justicia; y en sus exigencias y reclamos cargados de dolor e impotencia nada tiene que ver "ese loco peligroso de AMLO que solo busca el poder por el poder", tampoco tiene que ver con "esos pinches huevones del SME que quieren seguir estirando la mano para vivir como privilegiados" y mucho menos tiene que ver con "esos iletrados de Atenco que solo saben levantar el machete con violencia y obstaculizar el progreso".

¿Y entonces?, ¿qué ha estado esperando el mexicano para sumarse?, ¿o entonces sí es verdad que el mexicano promedio todavía prefiere seguir encerrado de manera egoísta en sí mismo y de verdad está esperando a que las cosas le sean resueltas, quizá por decreto, quizá por mandato divino?

... Y hablando de mandato divino, desde ayer Carmen Aristegui volvió a poner el dedo en la llaga al sacar a la luz, nuevamente, el escándalo de Maciel y sus legionarios.

Honestamente, yo no espero una acción concreta y contundente de parte del Vaticano para con esa secta millonaria, a lo más: una absurda disculpa, como si eso resolviera los agravios, como si eso diera paz interna y tranquilidad mental a tanta persona a la cual afectó semejante aberración de individuo. Sin embargo, no es tanto la reacción del Vaticano la que pudiera o debiera preocuparnos, sino que, al igual que lo ejemplificado con la guardería ABC, lo que más debe preocuparnos es la reacción de la gente en general. Los mexicanos, pero sobre todo los católicos: ¿van a seguir siendo indolentes con esto?, ¿seguirían, por ejemplo, asistiendo a escuchar la misa de Norberto Rivera?, ¿seguirían esperando la bendición de Onécimo Cepeda cuando ofrece misa?, ¿quizá emocionándose con una probable visita del papa a nuestro país? Y que quede claro: no se trata de pelearse con las creencias, pues esto parece que todavía confunde tanto a creyentes como a ateos. Yo no estoy peleada, ni con mis creencias, ni con mi espiritualidad, pero cuando ya se sabe a fondo qué tan podrida y corrupta está una insitución que se ha alejado de manera insultante de sus bases de la humildad y de amor al prójimo, se necesitaría tener, al igual que con el caso de los niños quemados, mucho atole en vez de sangre corriendo por sus venas.

Y se podría seguir engrosando el listado: la guardería ABC, el caso Maciel, el caso del SME y no dejaré de reiterar en lo mismo: el fraude electoral y así podría seguirme hasta lograr, hasta este momento, un largo serial con infinidad de injusticias y golpes bajos y rastreros hacia la sociedad mexicana... permisiva y alcahueta, claro.

¡Ah!, pero eso sí: la mayor parte de las veces resulta que esa misma sociedad alcahueta que suele guardar criminal silencio ante tantas injusticias, es la misma que suele caer en el juego de los medios y ahí la vemos, muy exigente, indignándose por el precio de los tenis del hijo de un político que además tiene su historia de repudio, mucho de éste inventado, gracias a esos mismos medios paleros del sistema.

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