Sunday, February 14, 2010

'NO ME DEJEN SOLA'

Por lo que leo, esto es lo que solicita la agraviada madre de dos adolescentes asesinados en Cd. Juárez. 'Quiero justicia', también pide a quienes en estos momentos nos solidarizamos con ella y con su dolor.

Y es que precisamente de esto se trata la lucha social que se gesta. Eso mismo nos hubiera dicho la anciana de Zongolica si hubiera podido, eso mismo es lo que piden los padres de los niños quemados en la guardería ABC. Le reconozco a Luz María Dávila la concretización de un grito a nivel nacional en cuatro palabras. Ella concreta hasta mi propia impotencia en esos cuatro vocablos de manera sencilla, honesta y magistral: 'No me dejen sola'.

Pero también pregunto: ¿y cuántos compatriotas agraviados no se han sentido solos ante el enorme vacío de justicia y democracia?; yo, como Obradorista, ¿no podría resumir lo que fue nuestra demanda electoral de aquel 2006 en esas cuatro palabras?: sí, sí puedo y también cabe; hoy el SME, ¿no nos pide lo mismo?, ¿y Cananea?, ¿Atenco?, ¿Pasta de Conchos?, ¿y el ciudadano sin nombre que es sobornado por un "honorable" funcionario público?, ¿y el desempleado de este sexenio del empleo?

Sé que esto ya lo comprendimos muchos, también sé que esto puede no gustarle a muchos (igual y más adelante terminen por comprenderlo), pero ahí, en esas cuatro palabras también radica el porqué del movimiento social que encabeza AMLO no se ha derrumbado, a pesar de las traiciones venidas de arriba, a pesar del chayoteo mediático, a pesar de las alianzas promovidas por esos mismos políticos traidores vendidos, incluso ahí está el clamor que suelo escuchar cuando estoy en una asamblea encabezada por él: 'No está solo' y esa afirmación, venida desde lo más profundo de un pueblo que efectivamente, está con él de corazón y por convicción, supera incluso los golpes rastreros que hemos recibido desde adentro de los mismos partidos a los que les hemos dado nuestro voto de confianza. Aún así, aún con esos golpes, muchos hemos terminado de comprender que de eso se trata este camino: de lidiar (con entripados y lágrimas) con las traiciones mientras seguimos fortaleciéndonos como ciudadanos politizados e involucrados hasta que llegue el momento en que esa concientización alcance a la cantidad suficiente de mexicanos que a los tradicionales politiquillos no les quedará de otra que o cuadrarse o hacerse a un lado. Nosotros, como integrantes de una sociedad informada, politizada, involucrada, además de debidamente educada e instruida, lo cual también nos hará ciudadanos críticos, cuestionadores y exigentes de cuentas a nuestros representantes, hemos de terminar imponiéndonos hasta lograr una cultura política encabezada por verdaderos servidores públicos.

Pero ahí está el secreto, he ahí esa gran clave para que todo eso cristalice y el otro México que queremos sea posible: No nos dejemos solos...