Saturday, May 22, 2010

El Fusilamiento (Cuento)


El Fusilamiento

Oí los toquidos en la puerta de la minúscula habitación.

--¡Despierta Manuel! –me dijo Brigida agitándome--. Te busca tu tío.

Me levante. Hacia un frío de la chingada. Salí. Brigida se quedo en el petate y se enrollo en su sarape.

--Ven muchacho –dijo mi tío. Ahora él era sargento. En la división del norte había llegado a ser capitán. Yo había llegado a teniente. Pero ahora solo era soldado raso. Y estábamos a las órdenes de Obregón

Lo seguí. Nos dirigimos al cuartel. Todavía no amanecía.

--¿Le tienen el desayuno? –preguntó mi tío a un cabo--.

--Aquí esta.

Nos pasaron un plato con frijoles y unas tortillas y un tarro con café de olla. Yo los tome. El cabo agarro unas llaves y nos abrió una celda. Un hombre roncaba quedamente acostado en un sarape y cubierto con un sarape. Había un olor a putrefacción.

--Buenos días, mi general –dijo mi tío.

El hombre se despertó de inmediato. Lastimeramente se incorporo. Prendí un quinqué. Lo observe. Era flaco, muy quemado por el sol, con nariz aguileña y ojos duros. Tenía una pierna cubierta con vendajes ensangrentados. Era evidente que estaba gangrenado.

--Buenos días, sargento –contestó el hombre.

--Mi general, le traemos el desayuno.

Yo puse el plato de frijoles y el tarro en una mesita.

--A ver, Manuel, vamos ayudando al general a incorporarse –ordenó mi tío.

Entre mi tío y yo lo levantamos y lo ayudamos a sentarse enfrente de la mesa. Fuera de la celda, el cabo nos miraba con recelo. Era un yaqui. Su mano se mantenía posada sobre su pistola.

El hombre suspiró y sonrío.

--No creo que tenga hambre. Ni lo voy a poder cagar, sargento.

--El café esta bueno, mi general, siquiera para que no sienta el frío, digo.

El hombre volvió a suspirar.

--Déjeme acompañarlo de un pitillo.

Mi tío me hizo una señal. Me apresure a sacar papel y lo rellene con tabaco. Se lo pase al hombre y luego le di lumbre. El fulano dio dos bocanadas y tomo unos tragos del café.

--¿Lo conozco sargento?

--No lo creo, mi general. Yo a usted si. Usted es Miguel López, uno de los lugartenientes de Pancho. Mi sobrino y yo estábamos en la Brigada Zaragoza de la división del norte. Pero, pos ya vide usted como es el destino.

--No, pos si –dijo López lacónicamente--.

Hubo un silencio embarazoso. Habíamos sido todos villistas. López siguió fiel con Pancho, haciendo la guerra de guerrillas después de la dispersión de la división del norte. Incluso fue de los que entraron a Columbus. Y eso dio pie a la entrada de los gringos.

En una escaramuza tanto López como Pancho habían sido heridos. Pancho se hizo ojo de hormiga en las montañas. Pero a López lo habían encontrado tropas mexicanas en una cueva donde se había refugiado. Ya rodeado y sin posibilidad de evadirse López había gritado: --si son mexicanos, me rindo, si son gringos, ¡éntrenle hijos de la chingada!

Y ahora lo teníamos en capilla.

López nos miro con interés.

--¿Andaban en la Zaragoza? ¿Y cuando se rindieron?

--Después de Agua Prieta, mi general. Pancho nos dio la venia.

--Agua Prieta.

--Si mi general. Yo y mi sobrino estuvimos ahí.

--Pinches gringos.

--Si, mi general, pinches gringos.

Agua Prieta. En medio del fuego cruzado de las ametralladoras de los yaquis y a base de grandes sacrificios logramos capturar la primera línea de trincheras que defendía al pueblo. Calles ya se estaba cagando. Ya no tenia reservas. Agua Prieta estaba a punto de caer.

Habíamos aprendido de Celaya. Ya no entrábamos a lo pendejo con la caballería. Avanzábamos en pequeños grupos de infantes aventando petardos de dinamita a manera de granadas e infiltrándonos entre las defensas yaquis. Luego supe que en Europa los alemanes usaban la misma técnica y le llamaban stosstruppen.

Fue entonces que los gringos nos abrieron fuego con su artillería pesada desde el otro lado de la raya, desde Douglas. La artillería de Felipe Ángeles ya se había acabado el poco parque que le quedaba apoyando nuestro asalto, si no, capaz que Pancho hubiera ordenado contestarles. Y hubiéramos tomado no solo Agua Prieta sino también Douglas y de ahí nos seguíamos rumbo a Washington.

El caso es que el bombardeo fue brutal y nos diezmó. Nos tuvimos que retirar. Por varios días nos siguió la caballería carrancista hasta que Pancho se encabrono que lo estuvieran fiscalizando y reviró y los derrotó con los dorados. El brigadier carrancista derrotado se llamaba Lázaro Cárdenas.

--Bien, sargento, abreviemos.

--A ver, use esta muleta y apóyese en mi sobrino, mi general. Ayúdalo Manuel.

Salimos del cuartel. Ya había amanecido. Los gallos cantaban. El pelotón esperaba. López caminaba lentamente hacia su calvario conmigo haciéndole al cirineo.

--Sargento, no tengo dinero.

Era tradición que el que iba a ser fusilado repartiera dinero entre el pelotón de fusilamiento para que no le tiraran a los huevos.

--No se preocupe, mi general, le tiraremos al pecho. Semos pura gente de la Zaragoza aquí. ¿Tiene alguna carta que quiera que le llegue a su familia?

El hombre escupió.

--No. Mi cuaco y mi treinta treinta eran mi familia.

El paredón estaba unos cuantos metros adelante. Llegamos.

--Gracias, muchacho –me dijo López riéndose--. Deja ver si puedo quedarme parado yo solo. ¡Ni modo que me aguantes mientras me llenan de plomo!

López se sostuvo en pie con la muleta. Los gringos habían insistido en que lo torturáramos para que revelara donde se había refugiado Pancho. Lo que sea de cada quien, Obregón, el ministro de guerra, ordeno que no se le tocara. Mi general Félix U. Gómez, nuestro jefe, contemplaba la escena montado en su yegua sin decir ni una palabra. Los mirones de siempre, soldados francos, civiles, soldaderas, chamacos, se habían juntado.

--¡Un momento! –rugió López con voz tan autoritaria que no admitía duda. Sin chistar los del pelotón de fusilamiento, yo incluido, nos pusimos en posición de firmes.

--Diga usted mi general –dijo el teniente a cargo.

--¡Quítenme esos pinches gringos de aquí!

López apunto hacia donde estaban dos oficiales yanquis, enviados de Pershing, que veían la escena con interés y con obvia alegría.

El teniente volteo a ver al general Gómez. Este dio su venia. Los norteamericanos fueron retirados.

López veía la escena impasiblemente. Seguía dando bocanadas del cigarro que le había preparado. Ya que quitaron a los yanquis, tiro el pitillo en el suelo y nos contempló con una sonrisa entre burlona e irónica. La herida se le había vuelto a abrir y chorreaba sangre por la pierna. Pero había tenido una última victoria sobre los yanquis.

Nos formamos en cuadro. López tiro con desden la muleta y esperó.

--¡Preparen! ¡Apunten! ¡Fuego!

La descarga fue certera. López no necesito ni el tiro de gracia. Murió al instante. Y ningún gringo lo vio morir.

FIN

HUELGA DE HAMBRE DEL SME: DÍA 28 (PROGRAMA DE RADIO EN EL ZÓCALO)



El día # 28 de esta huelga nos recibió con un tremendo calor, pero puedo decir que esta tarde fue muy productiva en muchos sentidos, aún con ese momento tan crítico en el que tuvimos que ver a dos huelguistas más salir en ambulancia.

No puedo dejar de evitar pensar en el pasado reciente, cuantro años atrás. Ahí, en ese mismo Zócalo, ya estábamos todos los rostros que hoy me encontré y con los cuales tengo lazos más sólidos de compañerismo y confianza, solo que en ese tiempo, golpeados y agraviados como nos sentíamos, también estábamos desvalagados y desorganizados. Hoy eso es diferente y esto por sí mismo ya es un arma tremenda, sin embargo, no basta con conocernos por nuestros nombres (o sobrenombres) y ubicarnos por nuestros rostros, ni tampoco basta con solo saludarnos mostrando un sonrisa solo porque ya nos conocemos. La cohesión, la verdadera cohesión, se da más allá de esto: se da en la cooperación y en el saber compartir con otros nuestras herramientas, nuestros recursos, nuestros talentos, nuestra visión de las cosas si ésta enriquece a otros, nuestro valor, nuestras lágrimas, nuestro coraje, nuestras anécdotas y experiencias y nuestros tropiezos y caídas si estos sirven para que otros no tropiecen y caigan. De todo esto se trata esta lucha y por ello puedo decir que esta tarde vi una probadita de lo que podríamos hacer a lo grande, todo es cuestión de querer y ponerle una pizca de buena voluntad. En los rostros que vi juntos esta tarde, vi una muestra en pequeño de lo que bien podríamos hacer extenso e inmenso y lo que es mejor: esos rostros no son próclives a salir en cámaras, publicados en diarios rimbombantes o en la nota mediática. Cada uno de estos rostros son base ciudadana, son mexicanos ya concientizados.

Las imágenes con las actividades y acontecimientos de esta tarde:

Lo primero de la tarde que presencié: a nombre de todos los que integramos al Gobierno Legítimo, Xasni Pliego, Álvaro Albarrán y Juan Pueblo hacen entrega en el campamento de Copala (Oaxaca), despensa. No olvidemos los motivos y razones por los cuales Copala es ojo de huracán en estos momentos...





Una vez más, el momento doloroso: la salida de dos huelguistas más del SME rumbo al hospital...





Y no importa si eres familiar o no lo seas, con el simple hecho de involucrarte un poco, tan solo un poco y vivir/recordar estos momentos te sublimas y te das cuenta de muchas cosas y muchos trasfondos: un hombre que defiende hasta este extremo su trabajo no puede ser un corrupto, ni un privilegiado. Es aquí en donde retomo las palabras de Juan Pueblo: lo que más duele no es tanto la injusticia emanada desde las cúpulas del poder, de todos esos entes enquistados allá arriba se espera lo más bajo hacia nosotros, lo que duele es ver la indiferencia de los mismos ciudadanos, pues no se concibe que el pueblo no se conduela de su propio pueblo...




Efectivamente, el SME no está solo y a diario el campamento recibe visitas solidarias de organizaciones diversas y hasta de personas que se acercan a preguntar cómo están, cómo le pueden hacer para ayunar en muestra de apoyo o simplemente para dar un poco de dinero. Aquí, la Organización Tlacaelel se hizo presente sumándose en ese apoyo...




Es prácticamente un chamacón, es universitario, tiene su propio blog en donde también está documentando e informando muchas movilizaciones sociales y, por supuesto, es totalmente solidario con la lucha del SME. ¿Quién es?: yo se los dejo de tarea, pero con su presencia en el Zócalo está representada también la parte estudiantil, por supuesto, todavía hoy en día muy aletargada y nadie quisiéramos que universidades públicas emblemáticas de nuestro país tuvieran que sufrir golpes rastreros para que este sector termine por sumarse. Ojalá eso no tenga que pasar, pues ya hay lecciones que jóvenes como él pueden tomar como ejemplo para que no lo vivan en carne propia...



Una excelente y muy interesante mixtura se dio durante el programa de radio de la Casa del Mov. Benito Juárez en el Zócalo: RadioAMLO, ConcienciaTV, Colectivo 2 de Julio, Foro de Ciudadanos Libres y la misma Casa del Movimiento de Benito Juárez otorgaron el micrófono a familiares de los huelguistas para que compartieran sus experiencias y emociones; a Luis Valdivia, compañero que hoy levantó su huelga de hambre de 96 hrs. en apoyo al SME; a dos de los huelguistas que todavía resisten en el campamento, a comerciantes de Ixtapalapa, quienes ya están también denunciando como Marcelo Ebrard les quiere quitar sus fuentes de trabajo al pretender golpearlos permitiendo la entrada de super-mercados manejados por el monopólico Wal-Mart; Alvaro Albarrán, de ConcienciaTV, nos compartió un interesante plan de desobediencia civil pacífica basada en el no pago de impuestos mediante un amparo similar al que gestiona Luz y Fuerza para no pagar a CFE por ser algo ilegal; 'Pato', de RadioAMLO, compartió su experiencia al estar documentando el movimiento del SME; a un huelguista del campamento de los presos políticos de Chiapas que está aquí por la represión que está ejerciendo Sabines en ese estado y hasta a un pequeño que en el micrófono se dio a bien publicitar la invitación para mandar al bote a FeCal...













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* El colofón: en palabras de una SMEíta que forma parte del equipo de logística del campamento, efectivamente, lo más doloroso es el momento cuando sale un huelguista en camilla o silla de ruedas, pero aún con ese dolor, el objetivo de todos ellos está enfocado en la victoria, no hacia otro camino; también, por formar parte de todos los que se negaron a liquidarse, habló de cómo tuvo que buscar trabajo por otro lado. En su propia versión, el dinero lo necesita para mantenerse, mantener a su familia y para comer, pero no puede dejar de apoyar en el plantón porque es ahí en donde alimenta su espíritu y su fortaleza interior. Me quedo con esas palabras...



HUELGA DE HAMBRE DEL SME: DÍA 25 (AMLO CON EL SME - 19 DE MAYO DE 2010)

Nota aclaratoria: Esta nota es un poco tardía, pero no por ello pierde vigencia. Las fotografías no son de mi autoría, pertenecen al hijo de Lorena Sosa, Miguel, joven que ha estado presente de manera constante como parte del equipo de apoyo en el campamento de los huelguistas en el Zócalo Capitalino.

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Es la primera vez que realizo una reseña basándome en imágenes que no tomé con mi cámara. Si de algo me ha servido tomar fotografías durante todo este trayecto de lucha desde el 2006, es que también me quedo con el ambiente del instante en que las tomo, las emociones y estados de ánimo que me rodean y que se trasminan en mí, así como el montón de ideas y pensamientos que me pasan por la cabeza cuando hago una toma, así que trataré de hacer lo mismo con estas imágenes, pues no tuve la oportunidad de estar presente cuando Andrés Manuel visitó hace dos días el campamento de los huelguistas del SME, sin embargo, me precio de saber desde hace tiempo qué es lo que se siente cuando este hombre de talla moral 'extra large' hace acto de presencia en el lugar que sea, así que vamos allá:

Como primer punto a tomar en cuenta, fue todo un acontecimiento que AMLO haya visitado el campamento. Por experiencia propia puedo asegurar que los mismos compañeros SMEítas pedían literalmente a gritos la presencia de este lider (mi lider), pues cuando me llegaban a preguntar por mi gaffette de prensa alternativa de dónde venía yo, al decirles mi procedencia en ideología, nunca faltaba la pregunta: '¿y cuándo viene Andrés Manuel?'

Y por fin Andrés Manuel los visitó y no dudo ni tantito el enorme impacto que tuvo su visita en el estado anímico de estos valientes compañeros que contaban para esa fecha con más de 20 días sin comer. Por anécdotas que me han contado aquí y allá, su visita fue un aliciente y sus palabras un alimento a su espíritu, pues una vez más, se reafirma que nadie estamos solos, ni los SMEítas y a estas alturas en que México se encuentra tan mancillado y dolido, creo que ningún sector social se encuentra solo (todo es cuestión de que los todavía despistados se den cuenta de ello ya sin temores ni prejuicios).

No comentaré nada más. Que sean una vez más las imágenes las que hablen: que hable la cantidad de gente que suele reunir AMLO y que se puede apreciar a sus espaldas; que hablen esas cámaras que se ven por ahí, pues AMLO dará la nota, hoy y siempre; y que hable esa hermosa imagen en donde una huelguista recibe con una gran sonrisa el abrazo de un verdadero ser humano y en este abrazo que también se vea la tremenda diferencia de cómo un hombre, aún siendo un político, puede ganarse el cariño y el respeto de un pueblo. Aquí es donde radica esa pequeña gran diferencia y si AMLO puede marcar esa diferencia, ¿por qué nosotros no podemos marcar esa diferencia como ciudadanos mexicanos?










* El colofón: Entiendo perfectamente el orgullo de ser SMEíta, porque yo también soy, con ese mismo orgullo, Obradorista y aún con ello, también creo que es muy sano que equiparemos nuestro poder como conglomerado social de sabernos dar ese ánimo entre nosotros mismos más allá del lider, se llame Andrés Manuel, o se llame Esparza. Nunca está de más tomarlo en cuenta, pues también nosotros tenemos ese potencial y a veces me da la impresión de que todavía no tomamos verdadera conciencia de todo ese poder que guardamos en todos y cada uno de nosotros como base, como pueblo.