Saturday, September 11, 2010

LA HIPOCRÉSIA DEL CLERO CATÓLICO

No se trata de la Fe de cada persona. Tampoco se trata de si Hidalgo fue o no el verdadero padre de la patria o un criollo que utilizó a los indígenas para quitarles a los españoles el poder y fuera retomado por su casta. El siguiente documento muestra la hipocresía del clero católico, ese, el que hace pocos días dijo que no festejar el centenario y bicentenario sería pecado de omisión.

Al leerlo, se puede entender porque la Historia ha sido distorsionada y/o de plano eliminada como materia desde la educación primaria.

Agradezco a la Casa del Movimiento en Benito Juárez y su Escuela de Educación Política por haber compartido este escrito...

La Excomunión de Miguel Hidalgo y Costilla
Por el Sumo Pontífice Pío VII

"Por la autoridad de Dios Todopoderoso, el Padre, el Hijo y Espíritu Santo; y de los santos cánones, y de la Inmaculada Virgen María madre de la nodriza de nuestro Salvador; y de las virtudes celestiales, ángeles, arcángeles, tronos, dominios, papas, querubines y serafines y de todos los santos patriarcas y profetas; y de los apóstoles y evangelistas; y de los santos inocentes, quienes a la vista del Santo Cordero se encuentran dignos de cantar la nueva canción; y de los sanos mártires y santos confesores, y de las santas vírgenes, y de los santos, justamente de todos los santos elegidos de Dios, lo excomulgamos y anatematizamos, y lo secuestramos de los umbrales de la iglesia del Dios omnipotente, para que pueda ser atormentado por eternos y tremendos sufrimientos, juntamente con Datán y Avirán, y aquellos que dicen al Señor, ¡Apártate de nos!, otros! porque no deseamos uno de tus caminos y así como el fuego del camino es extinguido por el agua, que sea la luz extinguida en él para siempre jamás. Que el Hijo, quien sufrió por nosotros, lo maldiga. Que el Espíritu Santo, que nos fue dado en nuestro bautismo, lo maldiga. Que la cruz a la cual ascendió Cristo por nuestra Salvación, triunfante de sus enemigos, lo maldiga. Que la santa y eterna Virgen María, madre de Dios, lo maldiga.

Que todos los ángeles y arcángeles, principados y potestades, y todos los ejércitos celestiales, lo maldigan. Que San Juan el precursor, y San Pedro y San pablo y San Andrés y todos los demás apóstoles de Cristo juntamente, lo maldigan. Y ojalá que el resto de sus discípulos y los cuatro evangelistas, quienes por sus predicaciones convirtieron al mundo universal, y ojalá que la santa compañía de mártires y confesores, quienes por sus santas obras se han encontrado agradables al Dios Todopoderoso, lo maldigan. Ojalá que el Cristo de la Santa Virgen lo condene. Ojalá que todos los santos desde el principio del mundo y todas las edades, quienes se hallan los ser amados de Dios lo condenen; y ojalá que los cielos y la tierra y todas las cosas que hay en ellos, lo condenen. Que sea condenado donde quiera que esté, en la casa o en el campo: en los caminos o en las veredas; en las selvas o en el agua, o aún en la iglesia. Que sea maldito en el vivir o en el morir; en el comer y en el beber; en el ayuno o en la sed; en el dormitar o en el dormir; en la vigilia o andando; estando de pie o sentado; acostado o andando; mingiendo o cancando y en todas las sangrías. Que sea maldito en el interior y exteriormente. Que sea maldito en su pelo. Que sea maldito en su cerebro. Que sea maldito en la corona de su cabeza y de sus sienes, en la frente y en sus oídos; y en las cejas y en sus mejillas; en sus quijadas y en sus narices; en sus dientes anteriores y en sus molares; en sus labios y en su s garganta; en sus hombros y en sus muñecas; en sus brazos, en sus manos y en sus dedos. Que sea condenado en sus venas, en sus músculos, en sus caderas, en sus piernas, pies y uñas de los pies. Que sea maldito en todas las junturas y articulaciones de su cuerpo. Que desde la parte superior de su cabeza hasta la planta de sus pies, no hay nada bueno en él. Que el Hijo del Dios viviente, con toda la gloria de su majestad, lo maldiga y que el cielo con todos los poderes que hay en él se subleven contra él, lo maldigan y lo condenen." "Amén. ¡Así sea! Amén."

Este edicto de excomunión fue dado a conocer al Padre de la Patria el día 29 de julio de 2811, antes de ser pasado por las armas.


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* El colofón: A este edicto solo le faltó agregar 'y que Miguel Hidalgo y Costilla chingue a su madre cada que respire'.

¿Qué diría Onésimo Cepeda, quien hace poco salió con la jalada de que el estado laico es una jalada, si se le cuestionara de este edicto histórico?