Thursday, June 20, 2013

Que PRIvaticen a su puta madre - los inicios de PEMEX

Otra historia de México y SU petróleo... En 1938 estaba recién fundado o iniciaba el IPN (Cárdenas lo fundo). En la UNAM se enseñaba geología (esa ciencia se ha enseñado en México desde tiempos de los virreyes, vean el palacio de minería de Manuel Tolsa) e ingeniería civil (la madre de las ingenierías). Cárdenas mando llamar al maestro Jose Colomo, decano de ingeniería civil en la UNAM. --Don José, necesitamos ingenieros petroleros. Los extranjeros se han ido y dicen que no podremos con PEMEX. Ahorita está funcionando la industria con puros prácticos. Hacen lo mejor que pueden pero no son ingenieros --dijo Cárdenas. --Sr. presidente, la UNAM iniciara esa carrera. --contesto Colomo. --No se olviden del Poli. --Claro que no, señor presidente. Para el caso somos los mismos maestros los que enseñamos en la UNAM y en el poli. Don José se fue de inmediato a Houston, Nueva York, y Londres...A COMPRAR LIBROS de ingeniería petrolera. Mando cajas enteras. La muchachada se unió, muchos venían de ingeniería civil. Casi ninguno hablaba inglés. Se pasaban las "traducciones". Ya recibidos esos muchachos fueron mandados a las trincheras: a los pantanos del sureste, a los desiertos del norte, a las refinerías. Mientras, los "prácticos" mantuvieron a flote a la industria petrolera, recordando "como le hacia el gringo" y que se yo. Y conste: los extranjeros habían dejado pura chatarra. El caso es que a México NO le falto gasolina o lubricantes porque ESOS trabajadores (que eran patriotas, NO como los fodongos de Romero Deschamps) no se arrugaron ante el reto. Y ESO a pesar de que las empresas yanquis y británicas NO le vendían herramienta a PEMEX pues existía un embargo contra México. Los únicos que le vendían herramienta y refacciones a México eran los alemanes (juar juar). Los buque tanques mexicanos salían del Coatzacoalcos cargados de petróleo rumbo a Bremen y regresaban llenos de herramienta alemana de la mejor calidad. Así fue hasta que inicio la segunda guerra mundial. Los trabajadores petroleros mexicanos del 38 merecen que su nombre se ponga en letras de oro en San Lázaro por mantener andando a PEMEX en circunstancias muy difíciles, sin herramienta y sin entrenamiento. Pero, neta, ¿Quién se iba a atrever a decirle al General Cárdenas que nomás no podían con el toro?

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